lunes, 22 de abril de 2013

¿EL ESPIRITU SANTO ES “OBEDIENTE”...?


¿EL ESPIRITU SANTO ES “OBEDIENTE”...?

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.

Los evangélicos, especialmente en Chile, han dado origen a una cultura popular propia. Esta cultura popular no necesariamente está estrictamente adherida a las Sagradas Escrituras, sino que vá por un camino paralelo en muchas ocasiones.

La misma consiste en un pensar, en consecuencia un hablar y expresar, y finalmente un accionar o actuar de acuerdo a esta cultura popular evangélica, por llamarla de algún modo. No lo sé, ni me consta que esto se repita en los diferentes países, especialmente latinoamericanos, donde la Iglesia evangélica ha crecido, se ha fortalecido y se ha desarrollado, pero en Chile es un hecho.

Es así que en ocasiones nos sorprendemos con la cantidad de cosas, ideas, o modo de pensar, y por lo tanto, de hablar, que sostienen algunos cristianos. Es una infinidad de cosas que se llegan a creer como ciertas, pero que no lo son.

Por poner un ejemplo como introducción al tema

Sin ir más allá, recuerdo que en una ocasión alguien me señaló respecto a una creencia suya contra la cual yo argumentaba bíblicamente, lo siguiente: “Yo así fuí enseñado, hermanito”.

Ya ni recuerdo qué punto discutíamos, pero recuerdo esa respuesta, la que he venido oyendo como un eco repetido por boca tras boca en el tiempo cuando se acaba el razonamiento. Cuando se acaban los argumentos, sencillamente se recurre al “yo así fuí enseñado, hermanito”, el cual a veces viene acompañado de un tonito arrogante, aparte de la ignorancia pura que trata de ocultar sin lograrlo.

El tema que nos convoca en este escrito

Pero un problema garrafal sucede con el concepto del orden en la Iglesia respecto al cual no puedo callar sencillamente. Al respecto, pareciera que la cita bíblica del comienzo estuviera fuera de contexto, pero realmente no lo está, por duro que suene la misma con respecto al tema que estamos tratando en el título, por la razón de que si hacemos una enseñanza en toda regla de cosas erradas, en la gran mayoría de los casos por ignorancia al entender mal lo que dice la Escritura, estamos cayendo casi en la blasfemia, si de hecho no nos es tomado en cuenta como tal.

Sucede que algunos cristiano evangélicos, especialmente los que somos fruto del Avivamiento Pentecostal de 1909, generalmente nos gozamos en las cosas del Espíritu, sea esto hablar en lenguas, algunos en danzas, en dones de profecía, principalmente, y agrego a esto la adoración y alabanza espontánea, entre muchas otras manifestaciones espirituales como dones, dones ministeriales, pero que no vienen al caso en este tema.

El asunto es que no ha faltado la ocasión en que estando el predicador exhortando el mensaje de la Palabra de Dios, ha surgido alguien danzando y hablando en lenguas, o profetizando, o adorando y alabando a Dios en alta voz en medio del sermón. Sin menoscabar en manera alguna estas manifestaciones espirituales, el tema es que el profeta mayor es el predicador, pues se supone que está siendo usado por el Espíritu Santo para hablar a la congregación. Sin embargo, he oído en distintas congregaciones, y a distintos hermanos expresar respecto a este tema, lo siguiente: “El Espíritu Santo es obediente, así que hay que hacer callar al hermano para que no interrumpa la predicación del sermón o 'mensaje'.” (como solemos llamarle). De allí a llegar a imponer las manos en ocasiones, para pretender calmar al que creemos que es el Espíritu Santo que mueve al hermano o hermana en cuestión.

¿Cuál es la confusión que tenemos?

Sencillamente, hermanos amados, que NO ES al Espíritu Santo al que debemos “ordenar callar”, aquietarse, o menguar, sino AL ESPÍRITU DEL HOMBRE O MUJER que grita o habla en voz alta.

¿Cómo Dios podría “ser obediente” a nosotros? ¿Cómo el Altísimo podría ser objeto de nuestro reproche? ¿Quién puso en nuestro corazón semejante y blasfema idea? ¿Cómo el Señor podría “equivocarse” y contradecirse a sí mismo interrumpiéndose mientras ministra el mensaje a la congregación?

Y hago estas declaraciones porque es un sentir COMÚN en la Iglesia evangélica el pretender creer que se está “controlando” al Espíritu de Dios. Y esto lo he oído de labios de pastores y hermanos, indistintamente.

1Co 14:37- 40 Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.

Ciertamente, el orden en la congregación, para adorar a Dios debe ser una actividad realizada con orden pues estamos adorando al Dios Vivo. Esto no es un carnaval pagano.

Mas respecto a lo señalado, quiero decir que así como Eva culpó a la serpiente, y Adán a Eva, el hombre siempre busca endosar la responsabilidad a otros. Pero llegar a pensar siquiera que el Espíritu Santo nos toma enajenando nuestra voluntad como personas al punto de querer “ordenarle” al Señor lo que en realidad de debe pedir al hombre, o mujer, es una aberración escritural y doctrinal.

En la epístola a los Corintios, el Señor, por medio del apóstol Pablo, enseña respecto al orden en las manifestaciones espirituales, pero note en la Escritura la referencia al espíritu:

1Corintios 14:14-16 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho.

Las palabras “mi espíritu ora”, “oraré con el espíritu”, “cantaré con el espíritu”, y, “si bendices sólo con el espíritu” NO SON EL NOMBRE PROPIO DEL ESPÍRITU SANTO, que comienza con letra mayúscula al escribirse, sino que es un sustantivo común para referirse genéricamente al “espíritu del hombre” que está en él, o ella.

Compare con el nombre Propio del Consolador, en este pasaje:
Lucas 11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Y cada vez que la Escritura se refiere al Consolador, lo hace con su Nombre Propio de: Espíritu Santo. Claramente con mayúsculas. Contrariamente a esto, al referirse al espíritu del hombre lo hace como sustantivo común y no como nombre propio.

Una cosa distinta es que el Espíritu Santo viene a morar en nuestras vidas, si se lo pedimos y buscamos la santidad, pero Él es una Persona distinta a nuestro espíritu, por lo tanto, debemos aprender a diferenciar entre el glorioso y eterno Espíritu Santo, que es el sello de nuestra salvación, con nuestro propio espíritu, que es finalmente el que se goza de la Presencia de Dios en nuestras vidas.

Y el que nuestro espíritu no caiga en sí de gozo con esta gloriosa comunión con Dios en nuestras vidas, que el corazón desborda de algarabía espiritual indescriptible al tener la Presencia de Dios con nosotros, viles e indignos, no significa que hemos perdido el control de nosotros mismos, pues nuestro intelecto y voluntad siguen en nosotros incólumes.

Es nuestro espíritu el que se postra, es nuestro espíritu el que exterioriza, es nuestro espíritu el que arde ante la Presencia del Todopoderoso en nuestros corazones. Es NUESTRO espíritu, por lo tanto, al que debemos controlar, educar, enseñar, a fin de no convertirnos NOSOTROS en unos desordenados, pues esto no solo alejará al Espíritu de Dios de nosotros, contristándolo al culparlo a Él de algo que es de nuestra absoluta responsabilidad, sino que, si lo seguimos haciendo en pleno conocimiento de la verdad, estaremos cayendo peligrosamente en la blasfemia.

Mateo 12:36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Lo que expresamos con nuestros labios es lo que en realidad pensamos en nuestro interior. Por lo tanto, amados hermanos, si estas expresiones de referirse al Espíritu Santo como “obediente”, pensando en que nosotros como hombres podemos controlarle, enseñarle o corregirle, no es solamente la estupidez más grande de que podemos mencionar, sino una muestra de la más absoluta ignorancia de Dios en nuestras vidas.

Hermanos, esto no debe ser así, por lo tanto, si por ignorancia alguno ha caído en este común error, es tiempo de que se arrodille en sincera contricción ante el Altísimo, de lo contrario será tenido por un soberbio y un impío.

Efesios 4: 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Deuteronomio 30:14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

Es tiempo también de que nos demos cuenta de que entremedio de nuestras creencias hay una abundante cantidad de sincretismo religioso, esto es, ideas y filosofías antibíblicas acopladas al modo de pensar cristiano y que se dan como “autorizadas” por la Palabra de Dios, sin serlo, al contrario, al provenir del paganismo, son totalmente ajenas a las Escrituras.

¿El remedio? Dejar de ser un ignorante ilustrado. Sí, como me lee. Hoy en día nos hemos preocupado de prepararnos intelectualmente, de estudiar carreras técnicas y profesionales para no quedarnos atrás en cultura y status económico en esta vida, pero hemos olvidado lo más importante: Estudiar y conocer la Palabra de Dios, que es la única que puede darnos vida y luz para sacarnos de la oscuridad de la ignorancia espiritual.

Salmo 119:130- 133 La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples. Mi boca abrí y suspiré, Porque deseaba tus mandamientos. Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre. Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.


Como señala la porción bíblica del encabezado de este tema, el desechar el conocimiento de la Palabra de Dios, es desechar a Dios mismo que habla. Es hacer oídos sordos al Señor quien nos quiere enseñar y sacarnos de la ignorancia. El ignorante, por tanto, no será tenido por inocente, pues desoye a Dios deliberadamente. Hoy por hoy, no necesitamos levitas ni escribas que nos expliquen la Palabra de Dios. Todos sabemos leer, y el que no supiere hacerlo, puede pedir a cualquiera que le lea.

Nos sentimos sacerdotes del Nuevo Pacto, y mucho nos gusta identificarnos con: 1Pedro 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

El problema es que los sacerdotes deben conocer la Ley de Dios, en este caso, la Ley de Cristo, pues “de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos”.

La bendición del Señor Jesucristo sea con todos aquellos que puedan comprender estas palabras.

jueves, 15 de noviembre de 2012

APOCALIPSIS 22:7

Me esforcé mucho para que esta imagen quedara original. A pesar de eso quedó con unos detallitos que iré mejorando. Me demoré cerca de 4 horas en hacer ésta, pero espero sea de bendición para muchos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

UNO COSECHA LO QUE SIEMBRA


UNO COSECHA LO QUE SIEMBRA ...

Una mañana una mujer bien vestida se paró frente a un hombre desamparado, quien lentamente levantó la vista... y miró claramente a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido de una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “Sólo se quiere burlar de mi", como tantos otros lo habían hecho ...


"¡¡Por favor, déjeme en paz !!, gruñó el Indigente... Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de él. Ella sonreía, sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
"¿Tienes hambre?" preguntó ella. "No", contestó sarcásticamente. "Acabo de llegar de cenar con el presidente ... Ahora vete."
La sonrisa de la mujer se hizo aún más grande.
De pronto el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. "¿Qué hace usted, señora?" -preguntó el hombre enojado.
“¡¡Le digo que me deje en paz!!”

Justo en ese momento un policía se acercó. "¿Hay algún problema, señora?" -le preguntó el oficial...
"No hay problema aquí, oficial, contestó la mujer... "Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie ... ¿Me ayudaría?" El oficial se rascó la cabeza. "Si, el Viejo Juan, ha sido un estorbo por aquí por los últimos años. ¿Qué quiere usted con él?" Preguntó el oficial ...
"¿Ve la cafetería de allí?" -preguntó ella. "Yo voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito."
"¿Está loca, señora?" el pobre desamparado se resistió. "¡Yo no quiero ir ahí!" Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron.
"Déjame ir oficial, yo no hice nada ..."

"Vamos Viejo, esta es una buena oportunidad para ti", el oficial le susurró al oido.
Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al Viejo Juan a la cafetería y lo sentaron en una mesa en un rincón de la cafetería.. Era casi mediodía , la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado ...
El gerente de la cafetería se acercó y les preguntó. "¿Qué está pasando aquí, oficial?" "¿Qué es todo esto?
¿Y este hombre esta en problemas?"
"Esta señora lo trajo aquí para que coma algo," respondió el policía.

"Oh no, ¡aquí no!" el gerente respondió airadamente. "¡¡¡Tener una persona como este aquí es malo para mi negocio !!!

El Viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes. "Señora, se lo dije. Ahora, ¿si van a dejarme ir?. Yo no quería venir aquí desde un principio."
La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió ... "Señor, ¿está usted familiarizado con Hernández y Asociados?, la firma bancaria que esta a dos calles"
"Por supuesto que los conozco", respondió el administrador con impaciencia. "Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes."

"¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?"
preguntó la Señora ...
"¿Y eso que le importa a usted?"

"Yo, señor, soy Penélope Hernández, presidente y dueña de la compañía ".
¡¡Oh Perdón !!" dijo el gerente ...

La mujer sonrió de nuevo ... "Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato."
Le dijo al policía, que fuertemente trataba de contener una carcajada. "¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?" "No, gracias, señora", replicó el oficial. "Estoy en servicio".
"Entonces, quizá, ¿una taza de café para llevar ?"
"Sí, señora. Eso estaría mejor".
El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. –
“Voy a traer el café para usted de inmediato señor oficial "

El oficial lo vió alejarse. Y opinó :"Ciertamente lo ha puesto en su lugar", dijo.
"Esa no fue mi intención “ dijo la señora ... Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto".

Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...
"Juan ¿te acuerdas de mí?"
El viejo Juan miró su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos "Creo que sí - Digo , se me hace familiar".

"Mira Juan , quizá estoy un poco más grande , pero mírame bien", dijo la Señora .. "Tal vez me veo más llenita ahora ... pero cuando tu trabajabas aquí hace muchos años vine aqui una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frío."
Algunas lágrimas se posaron sobre sus mejillas ..

"¿Señora?" dijo el Oficial. No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre.
"Yo acababa de graduarme en la Universidad de mi pueblo", la mujer comentó. "Yo había llegado a la ciudad en busca de un trabajo, pero no pude encontrar nada". Con la voz quebrantada la mujer continuaba:  "Pero cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento, deambulé por las calles.  Era febrero y hacía frío y estaba casi muerta de hambre, entonces vi este lugar y entré con la mínima posibilidad de poder conseguir algo de comer". Con lágrimas en sus ojos la mujer continuó platicando ...

"Juan me recibió con una sonrisa". "¡Ahora me acuerdo!", dijo Juan. "Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer”. “ Me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa".
Continuó la mujer.. "Entonces, tu me hiciste el sándwich de carne más grande que había visto nunca... me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando miré y te vi a poner de tu bolsillo el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien ".

"¿Así que usted comenzó su propio negocio?" dijo el viejo Juan.

" Si, encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui hacia arriba con la ayuda de Mi Padre Dios. Posteriormente empecé mi propio negocio el cual, con la ayuda de Dios, prosperó .." Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. "Cuando termines aquí , quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer en la oficina ".
Ella sonrió. "Creo que incluso podría darte un adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes... Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan."

Hubo lágrimas en los ojos del anciano. "¿Cómo le puedo agradecer? , preguntó.
"No me des las gracias", respondió la mujer. "A Dios dale la gloria. Él me trajo a ti."

Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron y antes de irse cada uno por su lado... "Gracias por toda su ayuda, oficial." Dijo La Sra. Hernández.
“Al contrario", dijo el oficial, "Gracias a usted. Hoy vi un milagro, algo que nunca voy a olvidar. Y ... Y gracias por el café. ".....

Que Dios te bendiga siempre y no te olvides que cuando tiramos el pan sobre las aguas, nunca sabes cuando será devuelto a ti .. Dios es tan grande que puede cubrir todo el mundo con su amor y a la vez tan pequeño para entrar en tu corazón.

Cuando Dios te lleva al borde del acantilado, confia en él plenamente y déjate llevar.
Sólo 1 de 2 cosas van a suceder, o él te sostiene cuando tu te caes, o te va a enseñar a volar! 

Aporte de un amigo (Víctor Cabrera O.)

martes, 16 de octubre de 2012

LOS HARAPOS INTERNOS DEL IMPÍO


LOS HARAPOS INTERNOS DEL IMPÍO

Apocalipsis 3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

En ocasiones, cuando caminamos por la calle y observamos a un infaltable mendigo harapiento, acude a nosotros ese sentimiento de conmiseración al contemplar tanta miseria.

El no tener, ni poseer nada, ni aún una vestimenta limpia para cubrirse, denotan lo miserable que puede llegar a ser un desposeído.

Nunca desearíamos para nosotros esa calidad de vida, ni mucho menos. Siempre nos orientaremos a poseer un buen trabajo que nos provea una buena vestimenta, una bonita casa, y un vehículo a nuestro gusto estacionado frente a la puerta.

Sin embargo, como aquellos mendigos harapientos que lamentablemente en algunos lugares ya forman parte del paisaje, muchos de nosotros hemos adquirido una miseria espiritual de tal magnitud, que ni la vestimenta más exquisita puede ocultar, y ni aún las más vastas y ricas posesiones encubrir.

Es que Dios Todopoderoso, conocedor del corazón humano, señala: Jeremías 17:9, 10: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”

No debemos olvidar que el Espíritu de Dios todo lo escudriña, y que serán vanos todos los intentos humanos por tratar de demostrar espiritualidad, careciendo totalmente de ella.

Conocí a un varón, hoy en el mundo y lejos de Dios, que se esforzaba por aparentar espiritualidad sin poseerla. Creyéndose superior a los demás por ello, hacía críticas descarnadas de los jóvenes de la Iglesia. Tenía la costumbre de saludar a los jóvenes con un altanero: “¿Y usted, cuándo se vá a convertir...?”

Como es natural, su presencia no era muy anhelada entre los jóvenes, pues llegaba a ser como un duro capataz inquisidor. Finalmente, cuando se inquirió de él, toda su pretendida espiritualidad se volvió niebla esparcida por el viento. Nunca volvió.

¿Cuándo vestimos harapos en nuestras vidas...?

Colosenses 3:12- 17 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

La impiedad es una forma harapienta de vivir delante de Dios negando todo lo expuesto en los versículos precedentes. En lugar de entrañable misericordia, hay egoísmo a cualquier costo; En lugar de benignidad sólo existe el mal deseo para el prójimo; En lugar de humildad, hay orgullo personal, familiar, material, clasista; En lugar de mansedumbre está sólo el deseo de vengarse con violencia a la menor provocación; En lugar de paciencia solo existe lo inmediato y el desprecio por aquellos que no entienden lo mismo; En lugar de soportarse y perdonarse mutuamente, está el herir con el puño inicuamente y aborrecer al prójimo. No hay perdón, no hay amor, no hay paz... Es común que antes de celebrar la Santa Cena haya un cúmulo de “reconciliaciones” falsas e impelidas por las circunstancias y las apariencias para no quedarse ante los demás como culpable. No existe el vínculo del amor entre muchos.

La paz de Dios no gobierna en sus corazones, pues arden de envidia, anhelan puestos y no el servicio desinteresado, adquieren técnicas humanas para expresarse bien en oratoria, pero cuando hablan, el Espíritu de Dios no habla por ellos. No son agradecidos, y si lo hacen, es solo ruido externo, siempre desean tener más, y mejor que el de al lado, pues no buscan lo necesario para vivir, sino viven para ostentar.

La Palabra de Dios no mora en ellos. Cada vez que son invitados a dar gracias, sólo hablan de sus posesiones, de sus trabajos, ascensos, y halagos que les hacen los hombres, y no se acuerdan de glorificar a Dios más que falsamente, al terminar de ostentar sus logros personales. No hay testimonios que glorifiquen a Dios. Nunca aprenden algo nuevo. Nunca Dios les habla. Para eso están los profetas.

No saben lo que son los cánticos e himnos y salmos..., sólo repiten a los artistas impíos que nos han invadido con apariencia de piedad, pero que la gran mayoría de ellos son solamente instrumentos de Satanás para arrastrar a nuestros jóvenes hacia lo que no aprovecha, y a la idolatría y el culto hacia ellos mismos.

El Señor Jesús ya no mora en sus labios, sino sólo un Jesús, así a secas. Como el Lucho, o el José, o la Rosa..., no distinguen que están hablando del Rey de la Gloria, Aquél que nos ha redimido de las tinieblas a su luz Admirable.

¿De qué estás vestido tú, querido hermano...?

© Pedro Elidio Jaramillo Carreño

domingo, 14 de octubre de 2012

TESTIMONIO PERSONAL


TESTIMONIO PERSONAL

Soy el hijo mayor del matrimonio formado por mi padre, Diógenes, y mi madre, Juana. Después de mí siguen Jorge (Q.E.P.D.), María, Carolina y Rossana.

El año 1970 nos abandonó nuestra madre, llevándose a mi hermana María con ella, quedando yo junto a mis otros tres hermanos de los cuales debí hacerme cargo mientras mi padre trabajaba. El año 1973, el primer día del año, mi padre trajo a una mujer desconocida al hogar. Ella llegó engañada, sin saber que aquel varón tenía a su cargo cuatro hijos. Al breve tiempo, mi hermano Jorge y yo, ya conocíamos lo que era dormir en la calle, pasar interminables días sin comer. Conocimos los cartones para tapar los hoyos de la zuela del zapato, o simplemente, el andar descalzos, cosa que con nuestra madre nunca habíamos vivido. En casa quedaron nuestras dos hermanas con muy escasos recursos, ya que aquella mujer tenía un hijo también en el sur de Chile, a quien le desviaba recursos, distribuyendo lo que había en casa en porciones exactas guardadas bajo llave y candado en un ropero habilitado para tal efecto. Lo único que hacía la diferencia con la calle era que en casa se comía algo caliente y se dormía abrigado, en la calidad del alimento, nos alimentábamos mejor en la escuela de lunes a viernes. En ese tiempo vivíamos en Arica, hasta donde mi padre, oriundo de Valdivia, nos había llevado por razones de trabajo. Al poco tiempo se marchó al sur (Puerto Montt, creo), con mi hermano Jorge y mis dos hermanas. A mí me dejó abandonado en Arica, donde me acogió un tiempo una buena familia, luego de lo cual viajé a Loncoche donde un tío hermano de mi padre, auxiliar de una escuela allí. Bueno, yo pasé a ser su “ayudante oficial”. Era su manera de cobrarme el hacerse cargo de mí, me hacía levantar a las cinco de la mañana lloviera o tronara, para ir a hacerle el trabajo por el que le pagaban a él. Pero eso duró un año, al cabo del cual me fuí a Santiago. Allí le rogué a una tía, hermana de mi padre, que me dejara dormir en el garage de su casa (tenía dos casas pareadas), y no quiso.

Apenas un muchacho supe lo que era dormir sobre cartones, trabajar en las chacras de Maipú, la Farfana y Rinconada, en la Vega Central y Lo Valledor descargando camiones con productos de la zona, bebiendo licor y fumando mucho para capear la inclemencia de la lluvia y del frío que no son impedimento para que se trabaje en las chacras para la provisión de hortalizas de la capital. Una familia chacarera se había hecho cargo de mí por un tiempo, luego del cual, ya aprendido el oficio, apareció mi padre proveniente desde el sur, y de todos los lugares posibles de la capital donde hubiese podido llegar, se vino a vivir a tres cuadras de donde yo estaba. Fué impresionante el día en que nos encontramos a boca de jarro an la calle. Mi padre corrió a abrazarme como si nos hubiésemos dejado de ver hace unos días y nada hubiera pasado entremedio de eso, y yo deseando que la tierra me tragara. No podía olvidar que me abandonó sin más y ahora lo tenía frente a mí emocionado. Habló con las personas donde yo estaba, ellos tenían un almacén de abarrotes, le dieron crédito para ayudarle, y yo comencé a ayudarle con lo que ganaba. Venía del sur en bancarrota, pero era mi padre, y al final me puse las pilas para ayudar a mis hermanos. Al cabo de un tiempo trajo a mis hermanos. Jorge me contó que mis hermanas vivían en casa, pero que la señora de mi padre lo echó nuevamente a la calle a él, y vivía como indigente en Puerto Montt. Tuvieron que ir a buscarle por las calles para traerlo a Santiago.

No duró mucho el amor. Un día esta mujer mientras golpeaba a una de mis hermanas, le enrostré que no debía hacerlo. Me acusó con mi padre, quien, una vez llegado de su trabajo, me persiguió con una navaja y tuve que huir. Mi padre no era un delincuente, pero sí era muy violento e irascible, al menos lo fué con Jorge y conmigo, que éramos los mayores. A nosotros nos daba con un cable eléctrico como de un centímetro de diámetro, y no nos soltaba hasta que sólo hipábamos, pues ya no nos salía ni el llanto. Ahora sin nada, sin casa, sin ropa, debí dormir un tiempo en un camión abandonado en la calle. Tras pasar un crudo invierno, en ocasiones mojado entero y con los dedos de los pies morados de frío, decidí irme al norte. Quería vivir allí cuando me tocara el tiempo de mi servicio militar. Llegué a Antofagasta donde encontré trabajo en un parque de entretenimientos llamado “Blue Star” donde estaba a cargo de los “Monos Porfiados”. Las chiquillas sacaban premio a cada rato, solo me metían conversa y yo caía redondito y me ponía generoso con los premios. Así llegué a la población Chango López de Antofagasta. Allí conocí al “Negro Martínez”, un delincuente que me adoptó como una especie de lugarteniente/perkins/aprendiz. Al cabo del tiempo peleé hasta con el Negro y me fuí a otra población parecida ya que pensaba yo que el día menos pensado me podían matar, y yo me quería mucho, así llegué a la Lautaro. Fué como salir del fuego y caer en las brasas. Allí también me encontré con gente fiera y de malas costumbres, aunque aún no proliferaba el tráfico de drogas como hoy en día. Eran tiempos de famosas pandillas, los Pulgas, los Robert Taylor, y otros... No me gusta entrar en detalles en las cosas que me tocó vivir, pero fueron bien feas, y no era lo que yo deseaba para una forma de vida permanente.

MI AMIGO JULIO QUIEN ME ACERCÓ A DIOS PRIMERO

Al cabo de un tiempo, para apartarme de allí me fuí a dormir al Ejército de Salvación, donde se pagaban camas bien baratas para pasar la noche. Durante el día me ganaba la vida encerando casas, limpiando patios, o pidiendo monedas cuando no me quedaba otra. Es así que un día me ofrecieron el puesto de aseador (camarero), en ese lugar donde yo dormía. Allí conocí a un entrañable amigo, Julio Mostafá Páez, en quien no solo encontré amistad, sino también la imagen de un padre que tanto me hacía falta. Para mí este hombre fué un remanso de paz y un catalizador para mi vida. Él me llevó a los cultos que se realizaban en el Ejército de Salvación los días Domingo. Si hasta me gustaba andar cantando con ellos cuando iban a predicar a una placita cercana. Un Domingo, la Mayora (pastora), me llamó desde adelante y me invitó a pasar para que aceptara al Señor y me enviaran a la Escuela de formación que ellos tienen. No sé de dónde saqué la voz (yo era muy tímido), y le dije que no. Que cuando yo deseara realmente aceptar al Señor, no sería necesario que nadie me invitara, iría yo solo. ¡Qué lejos estaba yo de imaginar que el Señor me estaba haciendo que me profetizara a mí mismo...!

Luego llegó el tiempo de mi servicio militar, y ya no volví a recuperar mi trabajo anterior. Ya no regresé a los cultos del Ejército de Salvación. Me hice de nuevos amigos, aunque nunca perdí el contacto con mi amigo Julio. Tras un tiempo, quise conocer la minería.

LA RED YA ESTABA TIRADA PARA MI VIDA

Corría el año 1983 y, en el sector de la pequeña minería de las 2da y 3ra Regiones del norte de Chile deambulaba un joven Pedro Jaramillo aprendiendo el oficio de minero. Un oficio muy amplio, ya que un minero no solo debe saber realizar un disparo con explosivos en la dura roca para extraer el preciado metal, sino que también debe conocer cada tipo de metal, ya sea oro, plata, cobre, y cada uno de ellos en sus más diversas y prolíficas presentaciones dadas en la naturaleza.

Allí surgió un nuevo personaje llamado Tito Cortéz. A este hombre le dió con predicarme el evangelio a como diera lugar. Me fuí de la mina en Juncal, donde trabajaba con él, solo para hallar que él también había sido enviado al sector de Cachinales, donde llegué. De allí al tiempo se fué, y un día que me halle sin trabajo, se me ocurrió cobrarle la palabra (me ofreció ayudarme cuando yo quisiera), y lo busqué en Taltal. Al otro día estaba trabajando con él de Capataz, en una mina llamada “La Unión” que para mí era la gloria misma. Trabajaba de lunes a sábado. En las otras minas no se podía por la distancia y el aislamiento, y solo debíamos conformarnos con bajar cinco días por mes con una sed de beduino.Tenía aquí suple cada sábado en la tarde, y bajada a la ciudad que quedaba a 25 minutos de la mina, donde me esperaban las anheladas cervezas que para mí eran un elixir.

Me gustaba tanto ese trabajo, ya que cada sábado bajaba a beber y a pasarla bien en mis delitos y pecados que me cebé. Ahora quería bajar más seguido. El problema es que no había dinero. Entre sábado y domingo quedaba en bancarrota. Yo vivía en un hotel en Taltal, así es que entre el pago del hotel, la comida, lo que tomaba y lo que gastaba demás por hacerme el lindo, mis bolsillos no aguantaban. El lunes yo era un indigente con trabajo.

Yo fumaba como mínimo dos paquetes de cigarrillos al día, y no cualquiera, sino de los más fuertes. Los otros los hallaba dulces y no me satisfacían. Los habanos los aspiraba, cuando me conseguía alguno. Lo que pasa es que de niño recogía colillas a medio fumar del suelo, las juntaba y con mi hermano hacíamos pipas de caña para fumarlas. La concentración de nicotina en esos restos de tabaco resultó en que me hice adicto a la Nicotina. Yo no podía estar mucho tiempo sin fumar, me ponía violento y odioso. De hecho, a las seis de la mañana despertaba a fumarme el primero, antes de asearme para desayunar.

EL CUENTO DEL COLCHÓN Y EL CAZADOR CAZADO

Ese día miércoles 18 de Julio de 1984 yo no hallaba cómo obtener dinero. Tenía “sed”, deseos de bailar y pasarla bien, y me quedaban como dos cigarrillos. Me acordé del Loco Tito, como le decíamos al hermano Tito Cortéz, e inventé un cuento para hacer que me pasara dinero. Le dije que yo vendía un colchón que poseía muy bonito, ya que tenía un familiar enfermo al cual debía enviarle dinero. Me preguntó en qué dormiría yo, a lo que le respondí que yo tenía otro, mintiendo, pues era mi único colchón. Me puso como condición que se lo llevara a su casa esa tarde. Entre mí pensé -”¡Qué tacaño este hombre, si él se lo puede llevar en la camioneta”-, pero como ya estaba pactado el precio, me volví puras sonrisas.

Llegué ya atardeciendo a la casa del hermano Tito. Me hizo pasar a un pasillo, donde dejé el colchón. Pero en lugar de pagarme, me dijo que pasara a compartir con “nosotros”. Cuando pasé, de mala gana e impaciente, me dí cuenta de que los “nosotros” no eran más que hermanos evangélicos sentados a una mesa compartiendo un Estudio llamado algo así como “El engaño de la serpiente”. Con una cara bien sonriente que no reflejaba lo que realmente sentía, tuve que aguantarme todo el estudio. Una vez terminado, y pensando ya irme con mi dinero, me dice: -”Pero no te vayas aún, te invito a cenar y de allí ya puedes irte”.-, Mordiéndome la lengua dí un feliz -“ya, poh...”-, mientras el hermano Tito, entusiasmado más que político en parlamento, me predicaba la Palabra del Señor. A mí no me entraban balas. Yo solo tenía sed, y fastidio de las ganas de fumar. Terminada la cena, y con un hermano Tito inspirado y radiante que seguía dándole, creo que miré el reloj como treinta veces hasta que atraje su atención. Entonces fué a buscar el dinero, pero justo cuando iba a ponerlo en mi mano, me dijo con cara solemne:-”Mira (...sobrenombre ya olvidado...), este dinero que yo te estoy pasando el Señor me lo bendice, así es que mucho cuidado en lo que lo gastas...”-, a lo que retruqué con disimulada impaciencia e hipocresía: -”No se preocupe, don Tito, ya le dije que es para solucionar un problema”

EL MURO BLANCO CERRANDO EL PASO

Salí de casa del hermano Tito, y me encaminé directo a la calle principal para bajar al centro y comprar cigarrillos antes que nada. De repente me encuentro con un muro blanco y de unos tres metros de alto que cerraba la calle dejándola sin salida. Quedé boquiabierto. Nunca supe que existía ese muro. Molesto, tomé otra calle para buscar la calle principal, y lo único que hice fué dar una larga vuelta en U para quedar justo frente a la casa del hermano Tito, preguntándome qué hacía yo allí y cómo llegué. Esto sucedió dos veces calcadas. Luego me paré, miré al fondo de la calle de nuevo. No se veía ningún muro. Caminé derecho y encontré la calle que buscaba. Aunque fué curioso, le resté importancia. Compré cigarrillos, guardé en el vestón y en los calcetines como cuatro paquetes para que me duraran, luego me fuí a un restaurant. Las niñas de allí que me conocían se juntaron conmigo, ese día había pocos clientes. Luego me fuí a otro lugar para bailar. Curiosamente me senté a ver cómo bailaban otros y me parecían como gallinas saltando, no sé porqué, y me puse a pensar que yo también me vería así de ridículo. Miraba las botellas de licor cómo brillaban en los anaqueles, y me parecía todo tan raro. La dueña del lugar, una mujer muy bonita, se vino donde yo estaba y me invitó a bailar, pero yo ya no quería, así es que se fué a bailar con otros clientes encareciéndome que no me fuera y la esperara, y que si me aburría que la llamara. Yo pensé:-”¿De cuándo acá que soy tan irresistible...?”- De repente me dió por huir. Pagué la cuenta, dije que iba a fumarme un cigarrillo afuera y..., ¡Huí corriendo de ese lugar!

EL FOLLETO LLAMADO “EL CORAZÓN DEL HOMBRE”

Temprano ese día volví a la mina, y ya en la noche del Jueves 19 de Julio de 1984, echado en mi cama (solo el somier sin colchón), busqué algo para leer y no hallé más que un Folleto llamado “El Corazón del hombre”, que me había regalado el hermano Tito unos días antes. Busqué mis cigarrillos y me dí cuenta de que me quedaba uno solo, así es que decidí fumarlo lentamente y con fruición ya que no había más por esa noche, según yo pensaba. De repente, me dí cuenta de que lloraba. Mientras más leía las hojas del Folleto ese, más me daba cuenta de que yo era el hombre que tenía ese corazón. Caí esa noche de rodillas en mi pieza y, cansado de llorar, me dormí.

Al otro día, antes de tomar desayuno, cargábamos un camión (lo pagaban como trato extra), y en la rapidez del carguío, se me enreda la pala en el borde de una lata de la cancha de acopio. Me fuí de bruces, sin alcanzar a caer, y mientras lo hacía me vino a la mente una mala palabra..., allí quedé, avergonzado y mirando para todos lados, rojo de vergüenza. Sentía que estaba en el centro de un estadio lleno de gente y todos me miraban al oír lo que dije solo en mi pensamiento. Uno que cargaba junto a mí se me quedó mirando serio, y dijo:-”Oye, Jaramillo..., ¿qué te pasa que estás así...?”-, No sé qué cara tenía yo, pero hice un esfuerzo por calmarme y continué trabajando, mientras pensaba:-”¿Será que Dios me escuchó...? ¡No he fumado..., y no deseo hacerlo! ¿Dios hizo algo conmigo..., entonces Dios me ha escuchado...? ¡Voy a hablar con el hermano Tito para que me lleve a su Iglesia a la tarde...! ¡Quiero que me hablen de Dios...!”-. Más tarde desayuné y comencé mi jornada, para ese mediodía conversar con el hermano Tito. El tenía un lugar donde se iba a orar un rato después de almorzar, y allí leía la Biblia. Fuí para allá, le conté lo que me había pasado, y en la tarde me llevó para su casa y al culto. Fué el día más glorioso para mi vida. Ni me acuerdo lo que hablaron, lo único que sabía era que yo era de allí. Tras el culto, me invitó a cenar, pero ahora acepté con gusto, y al contrario de la vez anterior, solo era preguntas y más preguntas, las que el hermano Tito pacientemente respondía Biblia en mano. Ya tarde, decidí retirarme al Hotel Derby a pernoctar, y entonces el hermano Tito, dejó de lado su carita amorosa y me dijo:-”¡Por ningún motivo usted me sale de esta casa!; ¡El Señor Jesús me ha dado la responsabilidad de cuidarlo a usted, es un alma nueva en el Señor, así es que ahora nosotros somos su familia, y esta es su casa, mi hermano...!”-, en vano insistí, que no me gustaba incomodar, no hubo caso. -”Esta vá a ser su pieza”-, me señaló, y desde ese día volví a dormir en mi mismo colchón.

Mi querido hermano Tito, un hombre de ejemplos a seguir. Un varón que a las cinco de la mañana estaba clamando al Señor, tal como lo hiciera su pastor, un anciano iletrado e ignorante de la sabiduría del mundo, llamado José Archiles, pero poderoso en el Espíritu, quien luego fué mi pastor también, ya que él era el pastor de la Iglesia de Dios Pentecostal de Chañaral, y Taltal era circuito de esa Iglesia. Con aquellos dos varones ví milagros de poder, una resurrección, oraciones contestadas, vigilias de oración en el desierto, buenos ejemplos cristianos.

En una de esas vigilias en el cerro, como a las tres de la mañana, pasó junto a mí el Pastor de las Ovejas guiando su rebaño con una dulce voz, a la cual respondían muchas ovejas con balidos..., al salir el sol, busqué las huellas del Pastor y las ovejas en el suelo, y no había nada..., y yo hasta me había echo a un lado para que no tropezara alguna oveja conmigo, estando allí arrodillado...¡Cuánto contentó mi corazón el Señor en aquel día...!

UNA ORACION DE FE CONTESTADA DE FORMA PODEROSA

Para terminar, en una ocasión una hermana me señaló a unas personas como descarriados, y eso me dejó muy alarmado y temeroso. ¿Acaso los cristianos se podían perder...? Era una angustia que me embargaba de llegar a olvidarme del Señor y ser como esas personas, que no podía estar tranquilo. Aún trabajaba en la misma mina Unión, y un día, tras almorzar, me dirigí al lugar en que con mi hermano Tito teníamos la costumbre de ir a orar y leer un rato la Palabra de Dios antes de volver al trabajo. Ese día mi hermano Tito no subió, pues tenía cosas que hacer. En mi angustia, oré al Señor, diciendo:
-”Señor, tengo esto en mi corazón. Yo quiero ser un hijo de verdad. No quiero pasar un tiempo en el evangelio y recaer, pero yo conozco mi corazón que no es bueno, así es que quiero rogarte, Señor que tomes mi vida Tú, y Tú me disciplines y hagas lo necesario para que yo no me pierda, porque, ¿qué haría yo sin tí, Señor? Además, quiero ser útil en tu obra, úsame para servir. Te ruego me des una esposa que piense como yo y una familia que te sirvamos y seamos felices. Además, Señor, quiero pedirte si me puedes responder esta oración en el culto de esta noche, pues quiero saber que me escuchaste”- Mi confianza era que esa noche, al predicar, el hermano hablaría justo sobre lo que yo había pedido en la oración, y con eso me daría por respondido del Señor.

Esa tarde, al llegar a la Iglesia en Taltal desde la mina, había una visita proveniente de Antofagasta. Una vez en el culto y tras darle una oportunidad para hablar, nos contaba que un amigo le había dicho que en Taltal había mucho pelillo, que es un alga que él recolectaba, y se vino a ver. En Taltal no había nada de pelillo. Decepcionado, el hermano decía:-”En realidad, hermanos, yo pertenezco a otra Iglesia, no los conozco, pero decidí congregarme acá antes de volver a mi ciudad, no sé en qué estaba cuando decidí venir”-. De repente el hermano se pone a hablar en lenguas, tomado por el Espíritu, y me apuntaba con la mano. Por mi parte, mi corazón saltaba LITERALMENTE contra mi pecho, y yo ví retumbar mi pecho hacia afuera, mientras caía de rodillas llorando y diciendo:-”Señor, ¿qué pasa...? ¡No entiendo..., no entiendo...!”-, y estaba espantado, pero el Espíritu Santo ponía paz en mí al momento. Luego este hermano caminó hacia mí, sin dejar de apuntarme con su mano, el hermano Tito se puso a un costado mío y este hermano al otro. Los demás oían solo lenguas, pero mi hermano Tito y yo escuchamos en claro español lo siguiente:-”¡Hijo mío, yo he oído la oración que me has elevado hoy en la mina! ¡Yo te tomé y te escogí por hijo, y de mi mano nadie te arrebatará! ¡También yo te enseñaré, te corregiré y te disciplinaré, porque mío eres tú! ¡Yo te daré una esposa conforme a mi corazón, y a ambos los usaré como instrumentos en mis manos! ¡Además de eso, yo te hago hoy maestro de mi Palabra...!”-.

Hermano que oyes, yo era un mar de lágrimas ante la eterna gracia y misericordia del Dios Todopoderoso cuya voz me traspasaba entero. Hasta ese día yo era solo un joven con 8° año de enseñanza Básica, por lo que mi educación era precaria. Sin embargo, desde ese día se comenzó a manifestar el poder de Dios en mi vida, componiendo estudios, temas y artículos que han sido de ayuda no solo para mí mismo, sino para otros hermanos en su vida cristiana, he sido profesor de niños, jóvenes y adultos, y he compuesto casi trescientas canciones e himnos cristianos solo por esa Palabra y esa gracia que derramó en mi vida el don ministerial inmerecido que recibí del Señor. No han faltado los que me han mirado a mí, como si yo fuese un dechado de virtud, sin embargo, debo aclarar que todo lo que hay en mí lo ha puesto mi Señor y Salvador Jesucristo. Yo solo soy una simple herramienta o instrumento que desea que el Señor lo use como a Él le agrade. Es cierto que con los años he adquirido conocimiento, eso es inevitable con el paso del tiempo, pero todo éste va supeditado a la gracia de Dios en Cristo, mi Señor, a quien honro y bendigo. He evitado los Institutos y Seminarios pues no deseo alterar con técnicas, ni filosofías humanas la eficacia de la pura Palabra de Dios en mi vida, a menos que esto sea estrictamente necesario y por amor a la obra.

Hoy tengo mi educación secundaria completa, pero para el Señor eso no significa nada. Para Él lo más importante es la obediencia y la confianza ciega en su Santo Espíritu, que es quien nos guía a toda verdad y a toda justicia. Tampoco menosprecio la preparación, pero ésta debe ir separada de toda técnica y filosofía humana para poder ser efectiva en las vidas, pues la esencia de la Palabra de Dios consiste en ser una vida práctica, y no solamente retórica y teórica.

BUSCA A DIOS, LA CARIDAD COMIENZA POR CASA

¿Estás abatido en tu congregación, sin saber qué hacer...? ¿Hay pocos jóvenes...? Busca al Señor, quien puede darte poderosas herramientas para que sea tú mismo quien reúna a esos jóvenes que han de llegar, pues, ¿quién los entenderá mejor, sino un joven como ellos? Y lo mejor, un joven consagrado a Dios como tú puedes llegar a serlo.

Mira mi ejemplo, un ignorante. Usado por la poderosa mano de Dios, para avergonzar tal vez a los que creen ser sabios, pero confían más en su propia sabiduría que en el Señor que es quien la otorga. Y moriré ignorante, si el Señor no viene antes, pues el único Sabio y Admirable, es aquel Señor y Dios Todopoderoso a quien acudo en busca de inspiración y gracia cada vez que lo necesito, y nunca me ha defraudado.

Debo decir que tras estas cosas, y pasados tres años conocí a mi esposa, con la cual hemos tenido tres bellos hijos, cristianos, profesionales, y ya hemos cumplido en Junio de este año 25 años de matrimonio muy bendecidos por el Señor.

Hoy por hoy, sirvo a Dios en la Iglesia de Dios Pentecostal de la ciudad de Iquique, Chile, administrada por el rev. Zenón Aburto.

Al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien por su Espíritu Santo nos enseña, sea toda la honra gloria y alabanza.

Pedro Elidio Jaramillo Carreño

sábado, 18 de agosto de 2012

VIVIENDO COMO CRISTIANOS EN LOS TIEMPOS FINALES

Cristianos ahorcados en Irán por su fe.


VIVIENDO COMO CRISTIANOS EN LOS TIEMPOS FINALES

La Biblia enseña claramente que la sociedad se degenerará paulatina y raudamente en los tiempos del fin, llegando a ser tan mala como lo fue en los días de Noé (Mateo 24:37-39). El apóstol Pablo, hablando como un profeta, dice que la sociedad descenderá a un abismo de inmoralidad, violencia y paganismo (2 Timoteo 3:1-5). Afirma que los hombres serán “amadores de sí mismos, amadores del dinero y amadores del placer”. Las personas serán “vanagloriosas, arrogantes e impías” y los hijos serán “desobedientes a los padres”.

Suena como al noticiero de la televisión, ¿no es así? En resumen, hemos llegado hasta ese punto el día de hoy.

2Timoteo 3:1- 5 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.”

SEÑALES DE LA PERSECUSIÓN VENIDERA

Deberíamos estar profundamente preocupados acerca de estos acontecimientos, no sólo porque estamos siendo testigos de la destrucción de nuestra sociedad, sino porque Jesús y Pablo profetizaron que cuando estas cosas ocurriesen, la Iglesia llegará a estar bajo ataque y los cristianos individuales serán perseguidos inmisericordemente.

Jesús dijo que mientras la maldad aumenta, “el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12). Declaró que en esta atmósfera hostil, muchos cristianos profesantes “apostatarán” y procederán a cooperar en la persecución de sus antiguos hermanos y hermanas en Cristo (Mateo 24:10), entregándolos para no caer ellos y así agradar a las autoridades.

Pablo señala lo mismo cuando dice que las personas serán “aborrecedores de lo bueno” y que serán, por lo tanto, “brutales” e “implacables”, ultrajando a aquellos que defienden la justicia (2 Timoteo. 3:2-4). Tachándolos de fanáticos e intolerantes porque rehúsan someterse a la mentira.

Estamos viendo que hoy estas profecías se están haciendo realidad ante nuestros propios ojos, alrededor del mundo, y en nuestros propios países. Mientras nuestra cultura se ha secularizado y paganizado, el Cristianismo, la Iglesia y los cristianos han llegado a estar bajo ataque creciente como “fanáticos intolerantes”.

Los ataques se van a intensificar, y va a ser cada vez más difícil para los cristianos defender la justicia. Se perderán puestos de trabajo. Las carreras profesionales serán destruidas. Los cristianos incluso seránenviados a prisión por hablar en contra de males como la homosexualidad, porque tales pronunciamientos serán etiquetados como “crímenes de odio contra la humanidad”.

Una de las principales causas de hostigamiento será la negativa de los cristianos a portar el Microchip en sus cuerpos, debido a que las Sagradas Escrituras lo señalan como la temida “Marca de la Bestia”. El próximo año millones de Estadounidenses serán marcados por el sistema de salud de ese país, en lo que todos pensamos que es la antesala del inicio mundial de esta marca. Ya se ha iniciado en algunas instituciones de Europa principalmente, patrocinados por la élite de la ONU.
Las Escrituras señalan esta marca:

Apocalipsis 13:16- 18 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.”

El dispositivo Microchip es un implante codificado en base a lectura de códigos de barras, los que es de conocimiento público que resulta exactamente com0 lo ha señalado la Palabra de Dios, pues está realizado en base a tres seis que se escriben con forma de dos líneas delgadas. Una al comienzo, una al centro, y una al final del código. En todo caso, y fuese cual sea la variación que adopte este código, el resultado es que será implantado bajo la piel por medio de una jeringa, ya que tiene el tamaño de un grano de arroz, ya sea en el brazo o mano derecha, o bajo en cuero cabelludo, a la altura de la frente, a fin de dar la facilidad para los dispositivos lectores del código de baja frecuencia que posee el Microchip.

¿Qué señala la Palabra de Dios al respecto?

Apocalipsis 14:9- 13 Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”

En este tiempo de determinaciones eternas, la Palabra de Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, nos señala: “Mateo 10:34- 39 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Duras palabras, ¿no es verdad? Sin embargo, no vale en absoluto la pena transar por este mundo, pues por muchos años de vida que podamos disfrutar en este mundo, no es nada comparado a una vida eterna y sin fin en la Presencia del Dios Todopoderoso, junto a los santos que nos han precedido, y que no tuvieron en poco derramar su sangre devorados por leones, despojados de sus propiedades, encerrados en oscuros calabozos, quemados en hogueras, ahorcados, torturados y descuartizados por la iglesia católica y su santa inquisición, que de santa nunca ha tenido nada.

¿Qué vamos a hacer entonces aquellos de nosotros que amamos a Jesús mientras enfrentamos una creciente ola de ridículo, hostigamiento y persecución por nuestra fe? ¿Cómo debemos vivir para Cristo en los tiempos del fin? Permítame sugerir algunas pautas.

Ordene sus prioridades

El punto de partida es revisar sus prioridades y asegurarse de que la primera prioridad en su vida efectivamente, es Dios.

Sea honesto consigo mismo. No juegue. No se engañe a sí mismo.La mayoría de los cristianos han permitido que sus prioridades se mezclen mucho. Por lo general, el trabajo o la carrera son la número uno, la familia es la segunda y Dios es la tercera o incluso la cuarta, detrás de una obsesión con deportes o algo similar. Todo fanatismo es idolatría. Toda afición por sobre Dios o su Palabra le aparta a usted de Dios y de su gracia.

Hágase esta pregunta: Si Dios fuera a darle una oportunidad para hacerle una petición, ¿cuál sería? ¿Le pediría dinero? ¿Poder? ¿Fama? ¿Éxito? Salomón pidió sabiduría, pero David pidió algo diez mil veces más profundo. El pidió intimidad con Dios (Salmos 27:4). Y, debido a que puso a Dios en primer lugar en su vida, él declara en Salmo 27 que no temía a la vida (verso 1) o a la muerte (verso 13). Ésa es también la razón por la cual es recordado como el “varón conforme al corazón de Dios” (Hechos 13:22).

permanezca en la Palabra de Dios.

La Biblia dice que los tiempos del fin serán una era de engaño (Mateo 24:24; 1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 4:3-4). En cumplimiento de esa profecía, hoy estamos siendo bombardeados con falsos pero seductores sistemas religiosos ofrecidos por los cultos cristianos, religiones orientales y el Movimiento de la Nueva Era.

La mayoría de los cristianos profesantes son presa fácil para el engaño espiritual debido a que el cristiano promedio no está seguro de lo que cree. E incluso cuando es capaz de articular una creencia, normalmente no sabe por qué la cree. El resultado es que un Testigo de Jehová puede convertir a un cristiano promedio en un pretzel teológico en dos minutos.

Cualquiera puede ser engañado. Si va a protegerse a sí mismo contra el engaño, debe penetrar en la Palabra y permanecer en ella diariamente. Además, debe probar todo por la Palabra (1 Juan 4:1). Para los católicos, esto significa descartar doctrinas como el purgatorio, que no tienen ningún fundamento en absoluto en la Palabra. Para los protestantes, significa estar alertas a la torcedura de las Escrituras o a la manipulación de versículos fuera de su contexto. En cada doctrina, la Biblia necesita ser investigada desde Génesis hasta Apocalipsis, para ver lo que se dice sobre el tema en particular.

Crea en el poder de Dios.

Estoy convencido que la mayoría de los cristianos profesantes son deístas. Un deísta es una persona que cree en un dios impersonal que nunca interviene en los asuntos humanos. Según el Deísmo, se supone que debemos hacer frente con nuestra razón dada por dios, nuestros talentos y la sabiduría de las Escrituras. En cuanto al deísta se refiere, al final del Siglo I, Dios se retiró, lo sobrenatural cesó y la edad de los milagros llegó a su fin.

Pero las Escrituras hebreas enseñan que Dios nunca cambia (Malaquías 3:6). Y el Nuevo Testamento declara específicamente que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”(Hebreos 13:8).

No hay forma que podamos afrontar el mal de la sociedad de los tiempos del fin con nuestra propia fuerza. Cualquiera que intente hacerlo será derrotado. Nuestra única esperanza es acudir a Dios quien está sano y salvo, quien aún está en el trono, quien oye y responde las oraciones y quien aún realiza milagros.

Debemos darnos cuenta que la Biblia enseña que podemos limitar a Dios por nuestra incredulidad. Esto es una gran paradoja. Piense en ello – a pesar de que Dios es todopoderoso (Lucas 1:37), nosotros que somos impotentes en comparación podemos, no obstante, limitar Su poder por nuestra incredulidad (Marcos 6:1-6). Eso es debido a que Dios es un caballero. El no se impone a Sí mismo sobre nosotros. Si queremos intentar hacer frente por nuestra cuenta, El nos dejará. El responde cuando nos acercamos a Él en fe (Santiago 1:6).

Persista en oración.

Una de las mayores bendiciones que Dios les ha dado a los creyentes es la comunicación sobrenatural. Dios nos cuida personalmente (1 Pedro 5:7), y desea comunicarse con nosotros (Santiago. 4:8). Debido a que nos ama, Él desea fervientemente nuestra compañía (Juan 4:23).

La tragedia es que la mayoría de los cristianos profesantes parecen estar inclinados a acudir a la oración como un último recurso – sólo cuando todo lo demás ha fallado y la situación se ha vuelto desesperada. Algo de esta renuencia a buscar a Dios en oración es debido al orgullo, y por eso, las Escrituras nos exhortan continuamente a humillarnos a nosotros mismos (1 Pedro 5:6). Otros fallan en depender de la oración debido a la incredulidad. Piensan que a Dios no le importa o sino piensan que ya no está activo en la historia.

Pero la Biblia dice que “no tenemos porque no pedimos” (Santiago 4:2). ¿Cuántas bendiciones de Dios ha dejado en la mesa debido a que intentó manejar sus problemas usted mismo? La Biblia también dice que “las oraciones del justo pueden mucho” (Santiago 5:16). ¿Interpreta que esto significa que el poder de sus oraciones depende de su rectitud? Eso no es lo que significa. Si usted es realmente un nacido de nuevo, entonces es una persona justa porque usted está vestida con la justicia de Jesús (Isaías 61:10).

Dependa absolutamente del Espíritu Santo.

La mayoría de los cristianos profesantes parecen tener miedo del Espíritu Santo. Esto es debido usualmente a la falta de conocimiento con respecto al Espíritu. Por ejemplo, hay una tendencia a desestimar al Espíritu Santo como alguna clase de fuerza impersonal – como “La Fuerza” en Las Guerras de las Galaxias.

Necesitamos entender que el Espíritu Santo es una persona. Él es la presencia sobrenatural de Dios en el mundo hoy. El realiza una doble función. Para el incrédulo, Él es el Evangelista de Dios. Él es el que obra en los corazones humanos para atraerlos a la Cruz en arrepentimiento. Nadie es salvado aparte del testimonio del Espíritu (Juan 6:44, 65).

Con respecto al creyente, el Espíritu Santo es la presencia de Dios que mora en nosotros para proporcionarnos poder y orientación. El es nuestro Facultador. Es también el Alfarero de Dios, porque una de sus responsabilidades básicas es moldear cada día a los creyentes más plenamente en la imagen de Jesús (2 Corintios 3:17:18).

Una de las ironías de la vida cristiana es que no podemos servir a Dios con nuestra propia fuerza. Por el contrario, la única forma en la que podemos servir efectivamente al Señor es dependiendo en el poder de Su Espíritu Santo, que reside dentro de nosotros. Es posible apagar y contristar al Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19; Efesios 4:30).

La Palabra nos llama a ser llenos del Espíritu (Efesios 5:18). Esto sólo puede ocurrir si estamos dispuestos a liberar al Espíritu para que se convierta en el Señor de nuestras vidas. La mayoría de nosotros estamos contentos con dejar que el Espíritu sea un residente en nuestras vidas. El no quiere ser simplemente un residente; El quiere ser el Presidente.

¿Es ése el caso en su vida? ¿Está el Espíritu Santo en el trono de su vida? ¿O está siendo tratado como un huésped indeseable? No hay ninguna forma en la que usted será capaz de resistir las presiones de la sociedad de los tiempos del fin sin depender diariamente del poder del Espíritu de Dios.

Practique una fe firme y tenaz.

La fe viene fácil cuando todo está yendo tranquilamente. Cuando hay buena salud y prosperidad, es fácil alabar al Señor. La prueba de la fe viene cuando todas las circunstancias de la vida se vuelven amargas.

Dios no les ha prometido a los creyentes un jardín de rosas. Vivimos en un mundo caído. La lluvia cae sobre los justos y los injustos. Los inicuos prosperan. La justicia rara vez prevalece.Es fácil para los justos desanimarse. Esto requiere la práctica de una fe dura – la clase de fe que no depende de las circunstancias. Es la clase de fe que resiste cuando las cosas se ponen duras debido a una creencia confiable que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”(Romanos 8:28).

Dios nunca promete que los creyentes serán inmunes al sufrimiento. Lo que sí promete es que Él estará ahí para caminar con nosotros a través de las pruebas. Promete estar junto a nosotros cuando “pases por las aguas” y “pases por el fuego” (Isaías 43:2). Y Él declara que estará ahí cuando “ande en valle de sombra de muerte” (Salmos 23:4).

¿Cuál es la calidad de su fe? Cuando la vida se vuelve amarga, ¿se vuelve a Dios o lo cuestiona o aun lo maldice? Una de las claves para mantenerse firme es aprender las promesas de la Palabra de Dios (como Filipenses 4:6-7, 11-13, 19) y empezar a reclamarlas en oración cuando nos enfrentemos a los desafíos de la vida.

Mantenga siempre una perspectiva eterna.

Tenemos que estar en el mundo, pero no ser del mundo (Juan 17:11, 16). Ése es un principio difícil de seguir. Constituye una lucha diaria.

Es muy fácil quitar nuestros ojos del Señor y enfocarnos en cambio en el mundo en el que vivimos. Las exigencias diarias son muy apremiantes. Y una de las más grandes de estas exigencias es que nos conformemos al mundo – al lenguaje, a la vestimenta, al entretenimiento y a los valores del mundo.

Es por eso que somos exhortados constantemente en las Escrituras a considerarnos como “peregrinos, exiliados y extranjeros”, que sólo estamos atravesando este mundo (Hebreos 11:13 y 1 Pedro 2:11). Se nos dice que debemos “poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Colosenses 3:2). Y se nos advierte a no enamorarnos nunca con el mundo o a acomodarnos a él (Romanos 12:2 y 1 Juan 2:15-16). De hecho, Jesús dijo que debemos “aborrecer nuestra vida en este mundo” (Juan. 12:25), y Su hermano, Santiago, dijo, “la amistad con el mundo es enemistad contra Dios” (Santiago 4:4).

¿Qué significa aborrecer al mundo? Significa que debemos aborrecer el maligno sistema mundial que prevalece en la sociedad. Debemos aborrecer un sistema que glorifica la violencia y la inmoralidad y que deprecia el valor de la vida. Debemos anhelar vivir el día cuando Jesús irrumpirá desde los cielos para traer la paz, la rectitud y la justicia a la tierra.

Aguarde al Señor Jesús.

Esto nos lleva a la directriz final que me gustaría enfatizar con respecto a cómo vivir para Jesús en los tiempos del fin. La Biblia nos dice sin rodeos que debemos vivir “aguardando a Jesús” (Tito 2:13).

La mayoría de los cristianos están tan atrapados en el mundo, que viven pensando acerca de cualquier cosa, menos en el regreso de Jesús. Ésta es una situación triste porque el regreso de Jesús es nuestra “bienaventurada esperanza” (Tito 2:13). Y Su regreso es inminente.

Otro problema es que la mayoría de los cristianos conocen tan poco acerca de la profecía bíblica que no pueden emocionarse acerca del regreso del Señor. ¿Cómo puede emocionarse acerca de un evento acerca del que no sabe nada? Son muchos quienes le tienen pavor al Libro de Apocalipsis, pero, ¿qué dice la Escritura al respecto, incluyendo TODA la Palabra de Dios?: 2Timoteo 3:16, 17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” La ignorancia produce apatía.

Y la apatía acerca del regreso del Señor tiene consecuencias trágicas. Nos roba una perspectiva eterna y destruye cualquier sentido de urgencia acerca de alcanzar a las almas perdidas. También socava una poderosa motivación para vivir en santidad. O sea, nos hace inútiles e impíos.

Verá, cuando una persona llega a creer realmente que Jesús va a regresar y que lo puede hacer en cualquier momento, esa persona estará motivada hacia la santidad y la proclamación del evangelio por todos los medios posibles. Con respecto a la santidad, el apóstol Juan lo dijo de esta manera: “Sabemos que cuando El se manifieste [el Arrebatamiento], seremos semejantes a Él [glorificados]…Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro” (1 Juan 3:2-3). Por lo tanto, la búsqueda de santidad en las vidas es una cosa sumamente prioritaria para estar delante del Señor. Quien vive impíamente ni siquiera debe pensar en irse en el Arrebatamiento de la Iglesia.

Con respecto al evangelismo, o la proclamación del evangelio, Pedro escribe que la única razón por la que Jesús no ha regresado aún es debido a que “Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9). Por lo que la tarea no cesa sino hasta cuando el Señor venga.

Un espejo espiritual al cual mirarse.

Pablo nos proporciona un espejo espiritual para la conducta en los tiempos del fin. Dice que debemos “renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y vivir en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:12-13)

  • Cuando usted mira este espejo, examínese a la luz de la Palabra de Dios, ¿qué es lo que ve?
  • ¿Está caminando en el centro de la voluntad de Dios?
  • ¿Ha ordenado sus prioridades para poner a Dios en primer lugar?
  • ¿Está permaneciendo en la Palabra de Dios, probando todo por medio de ella?
  • ¿Cree en un Dios personal, bondadoso y todopoderoso que escucha y responde las oraciones y
    que aún hace milagros?
  • ¿Está dependiendo diariamente del poder del Espíritu Santo?
  • ¿Está practicando una fe resistente, negándose a permitir que las calamidades de la vida le
    abrumen?
  • ¿Está manteniendo una perspectiva eterna, negándose a acomodarse a este mundo?
  • ¿Está aguardando a Jesús diariamente?
  • ¿Está el Rapto inminente en su corazón?
  • ¿Está la palabra “Maranatha” en sus labios?

Estimado hermano, le encomendamos a pensar urgentemente en la necesidad de someterse a la Voluntad de Dios expresada en Su Palabra, la Biblia. Si no se está congregando, reconcíliese con el Señor y con quienes haya ofendido o le hayan ofendido, recuerde que el que se humilla será ensalzado. Busque al Señor en oración diariamente. No se admire de las cosas por venir, he aquí el Señor nos lo ha anunciado antes de que ocurran para que tengamos fé y confianza en Él. Aproveche la oportunidad de dar su aporte, si puede hacerlo, por todos los medios posibles, incluídas las redes sociales, para que todos los hombres puedan oír la Palabra de Dios y ser guiados a creer en el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo por medio de la proclamación del evangelio, y de la Obra del Espíritu en los corazones.
(adaptado a partir de un artículo recopilado)