domingo, 26 de octubre de 2008

EL SIGNIFICADO DE SER DESECHADO



Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
1 Samuel 16:1



La Palabra de Dios es fiel en graficar el carácter de los hombres con todas sus imperfecciones, al igual que su amorosa disposición para enderezar nuestros caminos cuando no son agradables para Él. Por ejemplo, si tomamos en consideración el deseo del pueblo de Israel de tener un rey, al igual que las naciones de alrededor, cerrando la puerta de sus corazones en la cara a un Dios amoroso y paciente con ellos, porque al hacerlo estaban desechando el gobierno teocrático de Dios mismo. Es así que vemos que el Señor les otorga un rey de entre el pueblo, y aunque parece un poco incomprensible en un primer momento, al atender mas atentamente a lo que el pueblo pedía, veremos que Dios les otorga lo que deseaban: busca a un hombre de buen parecer, alto, imponente, de buen parecer físico. Precisamente lo que cualquier gobernado espera de un líder, presencia, autoridad aparente.
De hecho, el mismo Saúl se daba cuenta de que no estaba preparado para el cargo, por lo que intenta esconderse ante tal responsabilidad, pero lo fueron convenciendo las mismas ventajas, privilegios y garantías del reinado lo que le hace aceptar el estado de cosas que se le presenta, y no solo eso, sino que tampoco, al pasar del tiempo, estaría dispuesto a perder todo lo que tenía entremanos. El problema era que su corazón era muy inestable y alejado de la voluntad de Dios. De hecho se manifestaba como un hombre muy inestable y manipulable por los hombres, más que por Dios mismo, a quien debía temer.
Sus mismos gobernados, generales, ministros y capitanes, "el pueblo", como él mismo se disculpa ante Samuel, intervenían en sus decisiones, lo que evidenciaba que era un rey sólo de título.
Un hombre así, por supuesto, jamás serviría a los planes de Dios para dirigir y liderar a un pueblo que debía ser gobernado bajo claras leyes y una autoridad, aunque puede ser delegada para algunas actividades, sin embargo debe ser irrestricta en cuanto a su responsabilidad frente a Dios.
¿Estaba, entonces, al momento de ser desechado por Dios Saúl, condenado para siempre...?
Recuerdo cuanfdo era un nuevo hermano en el evangelio del Señor Jesús, hace ya 24 años atrás, a una hermana esposa del Guía de un local de mi congregación de un pequeño pueblo minero en el norte de Chile, era una mujer un mucho autoritaria y manipuladora, al punto que cuando no se le atendía a las muchas palabras sin respaldo bíblico que hablaba, inmediatamente sacaba a relucir este pasaje de la Biblia:
Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
1 Samuel 16:1
Aunque ella recalcaba mucho y más lo de "desechado", para favorecer un cierto temor hacia su persona, pues se suponía que era profeta. Peor si llegábamos al culto ese día, porque luego "danzaba" y arremetía hablando en lenguas y reprendiendo por no "someterse" a su autoridad como "esposa" del Guía. El problema era que ella no se sometía al pastor, pues cuando el venía al local desde una ciudad cercana, lo trataba despectivamente y hablaba a sus espaldas.
Si bien este caso era de una abierta manipulación egoísta, sin embargo, aún hoy llegamos a creer que Dios veces "desecha" a los hombres de Sí. Mas, si prestamos un poco de atención al versículo en cuestión, veremos que dice "para que no reine sobre Israel"...
Entonces, podemos decir que no es el deseo de Dios en este caso (ni en ningún otro), el quitarle la oportunidad a Saúl de salvarse, sino de sacarle del reinado porque no servía a Sus propósitos y estaba, por el contrario, logrando que el pueblo de Israel se apartase de Dios para correr tras sus propios designios como nación. Urgía para Dios hacer algo al respecto, y entonces decide buscar a otro hombre, ya no conforme al deseo egoísta y mundano del pueblo, sino conforme a Su voluntad Sempiterna.
Pero en el intertanto...¿Qué pasará con Saúl...?
Bueno, para empezar, él, conociendo la Voluntad de Dios, podía abdicar de su reinado, pero era un hombre que, tras varios años de privilegios y comodidades no estaba dispuesto a desprenderse de todo eso solo porque sí. Por ello, ya acostumbrado al poder, siguió guardando su estatus a sabiendas de que Dios se estaba buscando otro. Todo esto le acarreó la ruina total, haciéndolo más egoísta, desconfiado, y peor aún, si antes era manipulado por sus subalternos, ahora estos también temían perder sus prebendas, por lo que indudablemente debieron alimentar su permanencia en el cargo buscando inquisitoriamente un potencial rival el que finalmente hallaron en David.
¿Porqué murió Saúl de esa manera entonces, acaso no fué un juicio de Dios...?
Estamos tan acostumbrados a llamar "castigo" de Dios a las naturales consecuencias de nuestras malas obras que injustamente acusamos al Señor de vengativo en estos casos. Pero miremos a la Justicia de Dios, quien no escatimó ni a su propio Hijo para poder salvarnos, ¿acaso iba a pasar por alto nuestras faltas, aún cuando nos hallamos arrepentido?. David mismo saboreó la copa de su pecado. El mismo Señor Jesús pagó el precio en "nuestro" lugar. Por tanto, el que seamos cristianos perdonados por Dios no significa que El nos dará impunidad si llegásemos a pecar. Así como a David, nuestro pecado nos alcanzará.
El problema de Saúl fué que, al contrario del corazón de David, que sí buscó a Dios en oración, humillación y sometimiento a Su voluntad, no hizo igual, sino que dió la oportunidad a Satanás para que destrozara su corazón y su conciencia día tras día, hasta llevarlo finalmente al suicidio y convertirse en el homicida de su propia persona.
¿Hemos sido rebeldes a la Palabra de Dios y nos hemos alejado tras nuestro egoísta corazón...?
Eclesiastés 9:4 dice; "Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque es mejor perro vivo que león muerto".
A veces, amados, es mejor perder todos nuestros privilegios aquí en la tierra, y no dejar que el orgullo y la terquedad de nuestro corazón nos alejen aún más de Dios si le hemos fallado. El mismo dice que corrige al hombre como al hijo a quien ama, por lo que debiéramos obedecer y ser celosos de nuestra salvación y arrepentirnos si le hubiéramos faltado.
El hijo de Dios no echó mano de su Divinidad para escapar del escarnio y la cruz. Cuánto menos nosotros imperfectos y faltos hombres que en muchas ocasiones no hacemos nuestra tarea conforme a las espectativas y a la voluntad de nuestro Dios, y en lugar de buscar su restauración nos revelamos tercamente contra El.
Hoy en día hay muchos predicadores que no hablan la verdad, sino que andan tras la vanidad de su propia mente, otros, tras las costumbres y modas del mundo arrastrando tras de sí a los nuevos convertidos para ser mucho más merecedores del infierno que antes de llegar al Evangelio.
Hoy en dïa hay muchos coristas que viven en fornicación sexual, que prestan sus instrumentos musicales un día para cantarle a Dios (según ellos mismos), y otro día para entonar melodías del mundo.
Hoy en día hay hombres y mujeres que buscan la oportunidad de adulterar con el prójimo reteniendo la mano en el saludo y lanzando miradas lascivas, o corriendo la mejilla como casualmente para tocar los labios del otro.
Y estas cosas no solamente pasan con los hermanos y hermanas líderes de las congregaciones, sino que también han llegado a los pastores del pueblo de Dios quienes, o abrazando modas y "siguiendo a los muchos" han dado un mal ejemplo doctrinal y de conducta a su grey, no visitan las enfermas, ni la perniquebrada, ni velan por ellas, sino que viven afanados por la esquila, por la manipulación doctrinal para hacer valer sus palabras, por la respuesta fastidiosa en lugar de la palabra amorosa. Se han olvidado que no son los dueños de la grey sino ministros de un Dios amoroso. Se han vestido muchos de ropas italianas y modernos vehículos, mientras en sus congregaciones hay quienes no tienen para tomar desayuno.

¿Cómo puede Dios sentirse satisfecho y no desear desechar del ministerio cristiano a los tales, y poner a otros más fieles, acaso Dios no tiene poder para llevarlo a cabo? Si es así, entonces dejemos de atraer mancha sobre el Nombre del Señor. ¡Arrepintámonos..., volvámonos a Dios en la actitud de David!, y tal vez al ver nuestra humillación y reconocimiento de pecado podamos ser realmente restaurados para ser usados POR DIOS como dignos ministros de Su Amado Hijo. De lo contrario, corremos el ciertísimo riesgo de caer bajo el desaliento y desánimo que Satanás sabe bien poner en los corazones de los que no viven en comunión con Dios Todopoderoso para llevarnos, si fuere posible al mismo destino final que Saúl o Judas. No atribuyamos en esto despropósito a Dios el Señor, pues Ël mismo dice: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo QUE NINGUNO PEREZCA, sino que todos procedan al arrepentimiento". 2 Pedro 3:9

domingo, 19 de octubre de 2008

SERIE: EL SANTO EVANGELIO SEGÚN LOS SANTOS EVANGÉLICOS Ministerios Renacer El Síndrome del yo-yo

Daniel 3:1- 6: El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos (27 mts. Aprox.), y su anchura de seis codos(2.7 mts. Aprox.); la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia.
Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado.
Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.
Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas,
que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;
y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

La regia estampa de Nabucodonosor, realzada con vestimentas de Carmesí traído desde las costas de Tiro y Sidón, servido por esclavos cusitas, quienes le llevaban en andas y le resguardaban de los rayos del sol, y acompañado del séquito de Ministros y Gobernadores de las tierras conquistadas por su ejército, guerreros de Ur, de Nippur, de la ciudad real de Babilonia, de las tierras del reino de Mittani, de mercenarios heteos, arameos, escitas, sármatos, resaltaba en medio de todo su pueblo cuando él se presentaba imponente a infundir su majestuosa presencia real.

Pero para el ego real eso no bastaba. Su corazón se había engrosado tanto que ya consideraba ser adorado como un dios. ¿Acaso no era él quien había conquistado y destruído a los fieros, crueles e implacables asirios, cuyo imperio hacía temblar de temor los reinos…?

¿ Acaso su reino no hacía correr a él embajadores de paz de los reinos de Egipto, Media, Persia, Elam, Sagartia, Partia, Siria, Arabia, Fenicia, Tubal, Urartu, y otros…?

La historia humana es muy interesante y atrayente.

Y esta historia no termina allí, porque sabido es el resultado de la soberbia de este rey, a quien Dios mismo humilló y luego restableció, ya no “para la gloria de su grandeza”, sino para honrar a Dios, quien “puede humillar a quienes andan con soberbia…”

Y aunque parezca algo extemporáneo, no puedo evitar recordar el comienzo del estribillo de una canción que escuché cuando niño: ”La historia vuelve a repetirse…”

Lamentablemente en la Iglesia de Cristo también hay pequeños Nabucodonosores en ciernes.

Hombres y mujeres acostumbrados a que satisfagan sus caprichos, a que les presten la debida atención siempre, a ser el centro de mesa en toda conversación o reunión. ¡ Y pobres de quienes no les presten real atención a sus aburridos y repetidos libretos…!, mejor les fuera a los tales no haber estado allí, pues serán apabullados.

En cierta ocasión estuve trabajando en Linares unos meses, y, como era ciclista en la ciudad de Diego de Almagro, casualmente el mismo color de chaquetas, acompañé a los hermanos locales a una Confraternidad en Los Angeles, allí una de esas noches de conversación estaban varios contando sus testimonios, y aún no terminaba un hermano de hablar cuando otro se le vino encima, diciendo: “¡ Eso no es nada, hermano, usted era un niñito de leche…, yo sí que era malo…!”, y comenzó a mostrarle cicatrices de tajos y cortes…¡ A nadie le quedaron ganas de decir nada esa noche ¡.

Y esto es solo una muestra de la actitud de este síndrome malsano del yo-yo.

Hemos visto uno de los síntomas del síndrome, pero la enfermedad ya ha sido gestada en ese corazón.

Cuando oramos a Dios y le decimos frasecitas como: “Yo quiero, yo deseo, yo necesito”, o cosas como:”Si Tú haces esto, yo haré aquello, si sanas a mi hermano, yo te haré el honor de ir a las prédicas a la calle…”, y aberraciones como aquellas, estamos poniendo nuestros intereses egoístas por delante, lo que evidencia nuestro síndrome. ¿Es ésa la manera que tenemos para orar a Dios Todopoderoso...?.

Cual Nabucodonosor, nos olvidamos que el Evangelio, que Dios mismo, no están para nuestra disposición como un reino para un déspota egoísta, sino que somos SIERVOS de Jesucristo, estamos para hacer lo que Dios, a través de su Espíritu Santo, nos mande a realizar cuando Él quiera y donde Él quiera. Estamos para ser humildes servidores de Dios, no para ser servidos o admirados, aunque en el mundo hayamos sido unos aberrantes seres, la Gloria siempre será para el Señor que ha podido transformar un corazón tan despreciable, y no podemos exaltar nuestras maldades en desmedro de las cosas maravillosas que Dios realiza en nuestras vidas.

¿Acaso los enfermos en los hospitales se jactan de sus enfermedades...?, ¿o alaban al doctor quien tiene el mérito de ser un hombre especializado para poder sanarles...?.

Muchas veces los cristianos se transforman en niños malcriados que si Dios no hace lo que ellos quieren, hacen de su frustración una cruz, o bien, derechamente le proponen a Dios algo a cambio de que el Señor haga la caprichosa voluntad de ellos.

Qué distinto al profeta, quien exclamó: Miqueas 7:7: Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.

¿ En qué estamos, entonces…? Inequívocamente leemos:.

1Co 1:26- 31: Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

Elidio

SERIE: EL SANTO EVANGELIO SEGÚN LOS SANTOS EVANGÉLICOS. Ministerios Renacer Las pruebas y las consecuencias.

Pro 28:13, 14: El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios;
Mas el que endurece su corazón caerá en el mal.

El mundo tiene una expresión folklórica de la cual no sé su origen que dice algo de “buscarle la quinta pata al gato”. Esto, creo que se refiere a buscar algo donde no existe. Algo parecido sucede con muchas de las nombradas “pruebas” a las que se aferran muchos cristianos para disimular simplemente las consecuencias que vienen sobre sus vidas después de haber fallado a Dios, ya sea pública o secretamente. Nunca alguien ha dicho “hermanos, necesito su oración para pasar esta copa amarga, consecuencia de mis faltas ante Dios…”

Al contrario, se ha hecho famosa la frasecita “estoy pasando una prueba”. Tal vez el 90% de las veces, dicha prueba ni siquiera exista, sino solo sea una frase para justificar la tribulación momentánea fruto de mis malos actos, o simplemente sea disciplina, la cual, dice el Señor: “no debemos tener en poco”.

Siempre he admirado la acitud del rey David, quien, no estimando su dignidad de rey del pueblo de Israel, ni considerar que se encontraba ante sus ministros de Estado, Generales, principales del pueblo y tal vez más de algún representante o Ministro de otra nación cuando acudió Natán a enrostrarle de parte de Jehová el Señor su pecado, el rey no miró alrededor, sino que se miró a sí mismo y dijo:”¡¡ Pequé contra Jehová…!!”. 2 Samuel 12 : 1- 13.

¡ Cuánta causa de dolor trajo este pecado a David…!

Sus concubinas violadas por su propio hijo, su hija Tamar violada por otro de ellos, tres hijos muertos en venganzas y sediciones, multitud de pueblo muerto en batallas fratricidas, la traición de un sabio consejero, de un sacerdote de confianza, de su general en jefe…
En todos estos casos David nunca atribuyó a Dios ningún despropósito, alegando que sufría alguna prueba, pues él sabía de su condición ante Dios. (Salmo 51)

Hoy en día escuchamos continuamente la letanía de los hermanos pidiendo la oración por las pruebas que los persiguen constantemente, estas pruebas al parecer han iniciado una encarnizada lucha contra algunos hermanos y hermanas en especial, quienes, cuando piden la oportunidad pareciera que ya sabemos lo que van a decir: “…estoy pasando una prueba…”
Como que les gusta el sentirse victimizados, tanto que a veces dan ganas de prenderles una velita (es sólo una expresión irónica…), pues pareciera que su devoción es tal que necesitan el apoyo de todo cristiano existente.

Pero, en realidad, ¿no nos estaremos engañando a nosotros mismos…?

La cita bíblica del comienzo dice “El que encubre sus pecados no prosperará…”.

Hace unos días conversé con un joven talentoso, profesional, el que, sin embargo vive angustiado porque tuvo un acto de fornicación con una mujer con pareja y familia, él vive un tremendo conflicto y en sus palabras, llega a casi confrontar a Dios en el porqué es tan esctricto el Evangelio, resulta que está comprometido con una hermana de otro país, y aún no le ha dicho, ni le piensa decir de su desliz, menos aún piensa confesarlo en su congregación a sus líderes, puesto que no quiere perder los privilegios que le han costado años de esfuerzo, tales como discipular, tocar en el coro, y otras cosas. A causa de ello, vive continuamente angustiado, no puede terminar su Tesis en la Universidad, se siente culpable, pero no quiere perder sus puestos en la congregación.

Cualquier corazón “humanitario” (o humanista), le ayudaría a orar para salir de “la prueba”, pero tuve que ser un poco duro con él. Confrontarlo con la Palabra de Dios, en un diálogo que espero lleve sanidad a su alma fue lo que realicé. No es hermano de mi congregación, pero es mi hermano en Cristo. Caído, pero…¿ Quién no ha caído siendo un joven…? Algunos lo han hecho estrepitosamente, como este joven, otros de maneras más sutiles, pero el pecado es pecado en cualquiera de sus formas. El asunto es no quedar postrado, pidiendo pastillitas para los dolores.

Pero también el meollo del asunto es asumir la responsabilidad personal por nuestros actos, primeramente ante Dios, e inclinarse ante Su Presencia en una actitud de reconocimiento y contricción, como David lo expresa tan claro en el Salmo 51, para obtener de Dios perdón y restauración.
A lo mejor no me mirarán de la misma manera, si llegan a saber que he errado, pero mi alma estará sanada por el Señor.

En segundo lugar, la congregación que tarde o temprano sabrá de nuestro disparate, merece el respeto de saber porqué está orando:
por la restauración de alguien arrepentido de sus actos, o por un impenitente que lo único que le preocupa es guardar las apariencias para tratar de hacer ver que es muy “espiritual”, cubriéndose de “pruebas” como de un manto religioso de falsa santidad.

El mundo corre tras las apariencias, que el vestido, la ropa de marca, el autito, el departamento que es mejor visto que la casita, el mejor ternito, de esto, lo otro y aquello…

Sin embargo, muchos cristianos también…, aunque han sido llamados a ser distintos, corren con el mundo, si el vecino se compró un equipo, yo tendré uno mejor, y así se embarcan en una carrera distinta por caminos bifurcados hacia un destino que no es el Reino de los Cielos. No importará el precio.

Esto traspasa los linderos de la honestidad para con Dios, y no queremos perder privilegios, no queremos pagar precios, solo queremos ser bien vistos.

Para algunos el ser un Predicador es un Título nobiliario que se les ha subido al corazón y no lo perderán por ningún motivo. Menos reconocerán sus errores para no perder “el respeto” de sus pares…¿ o impares…?.

Dios permita que mi corazón no se engrose, que siempre sea para mí un ejemplo la humildad de un rey David “conforme al corazón de Dios”, la intercesión de un Daniel que, siendo un hombre justo, confiesa los pecados de todo un pueblo, humillado hasta el polvo.

¡¡ Qué más puedo decir…!!, de mi Señor Jesús, dueño de toda dignidad, tomó el lugar de un indigno y malvado pecador como yo y, aunque era, es y será Dios por siempre, sufrió mi pena, mi humillación, mi dolor, mi tristeza eterna, mi vituperio, todo aquello que yo merecía justamente para atraerme a su Amado corazón lleno de ternura y bondad inmensurable.

¿Qué hubiera sido de mí, pobre y triste criatura perdida por siempre si Él no hubiese descendido a buscarme …? Yo lo sé…, en lugar de estas palabras asombradas de gozo y gratitud, solamente se oiría un eterno lamentar por los siglos de los siglos.

Estamos viviendo tiempos de impiedad, de apariencias de piedad. Pero no olvidemos que Dios conoce los corazones.

¿ Cuántas pruebas he sufrido en mi vida, te preguntarás…?
, pocas, poquísimas. Todo el resto de angustia y tristezas lo ha causado mi corazón engañoso el cual trato de poner constantemente a los pies de Cristo en sinceridad, no amando un puesto para servirme de él, sino para servir a Cristo, en una lucha constante con mi egoísmo, con mi humanidad la cual está destinada a morir, para nacer en Cristo cada día.

Elidio

SEMINARIO ABIERTO: GRATUITO Y ONLINE, PARA LOS QUE NO TIENEN MEDIOS

Para los hermanos que deseen tener una herramienta de superación a la mano, les recomiendo este Seminario gratuito, lo que no les recomiendo, eso sí, es que se pongan cabezones e intelectuales dejando la gracia de Dios de lado. No olvides que todo bien perfecto proviene de lo alto, por lo tanto, méritos humanos no pueden existir ni coexistir con la sabiduría de Dios, porque somos solo siervos, quien opera a través nuestro (miserables vasos de barro), siempre será nuestro Señor y glorioso Salvador Jesucristo.
La navegación, para los que se manejan poco con internet, es sencilla, y se la detallo en dos pasos:
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No olvide que después de hacer "clic", se abrirá una persiana emergente (un rectángulo blanco con letras), debe escoger y hacer "clic" sobre el texto "Guardar página como...", y pasamos a la siguiente parte:
Ahora, puede llevarse los estudios para la casa, editarlos en Word para su mejor estudio, pero ése ya es otro tema..., con lo de hoy basta y sobra.

LA NATURALEZA DE LAS PERSECUSIONES


Introducción: Los cristianos del mal llamado "primer mundo" no debemos olvidar, especialmente en los tiempos de doctrinas acomodaticias como el falso "evangelio de la prosperidad" y de heréticas enseñanzas como la de la "súper-fe", que seguimos a Jesús: el Mesías judío, el Nazareno, quien fue condenado por el mundo -y más en concreto por los de Su mismo pueblo- y crucificado en una cruz: el más ignominioso de los castigos que la crueldad romana había ideado, destinado para los criminales más despreciables y vulgares. Nuestros antepasados en la fe sufrieron, además, las más crueles persecuciones que la historia ha conocido (con la excepción del amado pueblo judío) contra una religión, durante un periodo aproximado de tres siglos. No olvidemos tampoco, que solo en el año 2000 más de 160.000 personas murieron en el mundo (especialmente ese olvidado y también mal definido como "tercer mundo") por llamarse cristianos, lo fuesen o no.

Desde su aparición en el mundo, las persecuciones a las que el cristianismo se vio expuesto, constituyen un hecho histórico digno de ser estudiado y analizado.

No han faltado en épocas pasadas quienes como Voltaire, quien puso todo su empeño en vida en denostar y ridiculizar la fe cristiana, han pretendido reducir a la nada e incluso negar la realidad de dichas persecuciones (Voltaire terminó sus días solo, en terrible agonía, pidiendo perdón desesperado a un Dios que no conocía, en su lecho de muerte). Para llegar a este resultado, como ya han indicado algunos, habría que arrancar un buen montón de páginas de los mejores historiadores romanos de la época y negar ningún crédito a todos los escritores y documentos eclesiásticos de la era paleocristiana.

Lo que si es cierto, y hace más significativo el hecho de las persecuciones, es que solo los cristianos, tal y como el mismo Maestro predijo, fueron forzados por los jueces a renunciar a su fe, siendo la esclavitud, la tortura en sus formas más refinadas, o la misma muerte, el precio de su fidelidad a su profesión (confesión) de fe.

Para los primeros cristianos, el hecho del martirio era causa de bienaventuranza "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros" (Mateo 5: 11-12) y de hecho, muchos mártires respondían a su sentencia de muerte con un "Deo gratias" -"Gracias a Dios"-.

Jesús mismo nos dejó bien claro el tipo de persecuciones por las que los verdaderos cristianos pasarían en todos los tiempos, muchas veces de parte de falsos cristianos que decían representar a la "verdadera y única iglesia", así esta escrito: "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 10:16-22).

No podemos negar que la historia de la primera iglesia judía de Jerusalén se abre con la persecución de sus propios hermanos de raza y de religión (puesto que los primeros creyentes judíos no creían pertenecer a una nueva religión afuera del judaísmo). De hecho el mismo Saulo de Tarso (después conocido como el apóstol Pablo) comenzó como un símbolo del odio visceral del judaísmo tradicional contra el judaísmo mesiánico de la nueva secta de los seguidores de Yeshua ben Elohim. Historiadores católico-romanos quieren aún hoy en día ver, desde postulados que consideramos judeófobos, la fuente de las persecuciones en la sinagoga y el judaísmo contra la "nueva religión". Como decimos, a nuestro parecer, se trató más de una persecución del judaísmo tradicional contra una nueva corriente dentro del mismo judaísmo, que terminaría por desgajarse definitivamente de él con la gentilización y romanización de la fe en el Mesías Yeshua ben Elohim.

Lo que no podemos ignorar es que la verdadera perseguidora de la Iglesia de Jesús en su nacimiento (y también después en otras circunstancias que no viene aquí al caso) es, en palabras del apóstol del amor, la "Gran Ramera" llamada Roma de la cual el vidente de Patmos nos refiere en el Apocalipsis: "Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro (...) Las siete cabezas son siete colinas, sobre los cuales se sienta la mujer (...) Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (Apocalipsis 18:6, 9, 18).

El imperio romano y sus leyes protegían la libertad de culto y hasta veían bien las diferentes religiones que, de todas las naciones, se iban implantando en Roma. Es por esto que no deja de ser paradójico que el hecho del cristianismo fuese la excepción. Para los primeros cristianos, esto era una prueba más de la verdad del cristianismo, y personas como Justino u Orígenes, atribuyeron al poder de los demonios sobre esta sociedad pagana romana, el hecho de las persecuciones anticristianas.

Así, si bien es cierto que algunos emperadores perseguidores como Nerón o Domiciano fueron verdaderos demonios y monstruos de maldad en vida; no deja de ser significativo que otros que ordenaron matanzas y persecuciones de cristianos han pasado a la historia como emperadores filósofos o mecenas del arte y la cultura que aún hoy son leídos y publicados como Trajano, Marco Aurelio y Diocleciano.

¿Porqué contra el cristianismo?

Dejando a un lado las interpretaciones que dicta la fe, la realidad es que los modernos ignoran que la libertad de conciencia, la tolerancia y virtudes tan reivindicadas hoy en día por los actuales anticristianos, son logros y conquistas del mismo cristianismo al que se esfuerzan con tanto ahínco en convertir en el paradigma de la intolerancia por medio de sus afirmaciones y películas holliwoodienses. Así, cuando la noble mártir africana Vibia Perpetua y sus compañeros de los que transcribimos íntegro el martirio en esta WEB, van a ser sacrificados en el anfiteatro, y se les quiere ultrajar una última vez antes de la muerte disfrazándoles de sacerdotes paganos, invocan con firmeza a su libertad de conciencia, algo inaudito y desconocido en aquella época. Así nos refiere el acta: "Llegados a la entrada del anfiteatro, quisieron vestir a los hombres el hábito de los sacerdotes de Saturno, y a las mujeres, el de las sacerdotisas de Ceres. Todos rehusaron con generosa intrepidez, diciendo: "Hemos venido voluntariamente aquí por conservar nuestra libertad, y por eso damos nuestras vidas; este es el único contrato que tenemos con vosotros". La injusticia reconoció a la justicia, y el tribuno permitió que entrasen con sus propios hábitos."

Para los antiguos griegos y romanos, la religión lo era todo. No era algo separado de la política, sino que política y religión eran una misma cosa. La Polis y la Civitas se fundamentaban en estos principios y los sacerdotes paganos eran una especie de funcionarios públicos que desempeñaban una función específica. La religión entonces no tenía nada que ver con el concepto cristiano de una relación personal del hombre con la divinidad. Así el estado, o mejor dicho, la ciudad estado, era la asamblea o reunión de aquellos que poseían unos mismos dioses y que sacrificaban en un mismo altar. Renegar de los dioses de los antepasados no era solo apostasía, era traición a la patria.

Este concepción religiosa no impedía que en Roma fuesen invitadas y bien acogidas las divinidades de los pueblos conquistados; es como el ejemplo del libro de los hechos y del templo al "dios desconocido" que Pablo vio en Atenas. El escritor latino Ovidio dijo: "Roma es digna de que a ella vayan todos los dioses".

Tertuliano afirma que en un principio el cristianismo dio sus primeros pasos a la sombra del judaísmo, del que los romanos no lo diferenciaban, sin tener más problemas. Sin embargo, la primera luz histórica acerca de como esta situación cambió, nos la da Suetonio en un texto relativo a la expulsión de los judíos de Roma por los frecuentes tumultos que tenían acerca de un tal "Cresto" (Corrupción latina de Christus). Esta expulsión se dio en el año 51-52 d-C. y a raíz de este acontecimiento es que pablo se encuentra con dos judíos creyentes en Jesús que acaban de llegar de Roma: Aquila y Priscila (Ver Hechos 18:2).

Será poco más de diez años después de estos acontecimientos, el año 64 d.C. que la cristiandad romana pasaría por su primera prueba de fuego, en una calurosa noche de julio, cuando, provocado por el enajenado y monstruo de maldad, el emperador Nerón, un terrible incendio se declaró en las inmediaciones del circo máximo.

No pasaría mucho tiempo para que el grito de la chusma alborotada resonase con el tristemente famoso: "Los cristianos al león", que no se extinguiría hasta dos siglos y medio después.

La naturaleza de las persecuciones del siglo I

Además del texto que se reproduce en el tema de las persecuciones del siglo I, y que hace mención a la persecución Neroniana, hemos de decir, que Tertuliano de Cartago, conocedor de las leyes Romanas afirma sin duda alguna que existió un "Institutum Neronianum" o ley del emperador Nerón contra los cristianos, cuyo fundamento básicamente era este: "Ut christiani non sint" o lo que es lo mismo "No es lícito ser cristiano". De este modo, aunque los mismos paganos que los condenaban, como es el caso de Plinio, de manera patente se daban cuenta de la inocencia de los cristianos, como fue en el caso de los cristianos de Bitinia, los paganos parecían decir: "La ley está por encima de toda verdad, y por esto es preciso obedecerla" (del mismo modo a lo largo de la historia, y aún hoy en día, muchos dentro del cristianismo, olvidan la ley evangélica del amor, y se convierten en legalistas inflexibles). No importa si el acusado es inocente, o si es un ciudadano ejemplar: el delito es el simple hecho de ser cristiano, y poner su conciencia por encima de las leyes humanas que le condenan.

La naturaleza de las persecuciones del siglo II

En este siglo toda la legislación sobre los cristianos, se resume en el famoso rescripto de Trajano, respondiendo a su embajador en Bitinia, Plinio el Joven, hacia el año 112 d.C. Por esta carta, podemos entender (es la única manera de darle sentido a la misma), que en efecto, existía una legislación anterior (¿la Neroniana?) contra el cristianismo y los cristianos. La cosa es que el meticuloso Plinio, que por lo que comenta ya ha dado alguna sentencia de pena de muerte contra alguna persona que al ser detenida ha persistido en su confesión de cristiano, se pregunta (pregunta al emperador) el llamado "quid et quatenus" esto es: qué se debe castigar en un cristiano, y en qué medida se debe castigar a un cristiano. ¿Se debe de castigar el mero hecho de tener el nombre de cristiano, o los posibles delitos entorno al hecho de llevar nombre de cristiano?. ¿Se debe castigar a todos los cristianos por igual, o se debe tener alguna consideración por cuestiones de edad, arrepentimiento, etc.?.

La respuesta de Trajano en su rescripto no deroga la ley anterior, pero si la mitiga: El cristianismo no debe de ser perseguido de oficio por el las autoridades imperiales (lo que es un reconocimiento de su inocencia), pero si los cristianos son delatados conforme a la ley (no valen, pues, acusaciones anónimas) hay que castigarlos con dureza.

Es, pues, un sin sentido: Personas a las que se deja vivir con toda tranquilidad, son llevadas a la muerte si tan solo a alguien se les ocurre acusarles por cristianos. La persecución no es contra los posibles males o delitos que hayan podido causar los cristianos, sino contra el nombre de cristiano. Así Tertuliano dirá: "Si confesamos, se nos tortura; si perseveramos se nos castiga; si apostatamos se nos absuelve, pues la persecución es solo contra el nombre" y en otro lado escribe Tertuliano: "El hombre confiesa a gritos: "Soy cristiano". Y dice lo que es. Tú (legislador) quieres que diga lo que no es. Presidiendo los tribunales con el objeto de obtener la verdad, sin embargo de nosotros (los cristianos) queréis oír una mentira. "Soy -confiesa el prisionero- lo que vosotros me preguntáis si soy" ¿Para que me atormentas para que te diga lo contrario? Confieso ser cristiano y me torturas, ¿qué harías si dijese que no lo soy? Y todos saben que si otros prisioneros niegan sus delitos, vosotros no les creéis con facilidad; a nosotros sin embargo, apenas negamos lo que somos, nos creéis..." (Apologético 2:13-15). Así la sentencia de muerte a un cristiano, no menciona otro crimen que el hecho de llamarse cristiano. Tertuliano dice al respecto: "¿Cómo es que en vuestras sentencias leéis: "fulano el cristiano"?, ¿porqué no escribís también "homicida" si ser cristiano implicase también ser homicida? ¿Porqué no también incestuosos o cualquier otro crimen que creáis que cometamos?" (Apol. 2:20)

En el acta del tormento de los Mártires de Lión, leemos el celo y temor de un cristiano llamado Santos, para no negar el Nombre del que le salvó. El relato es estremecedor, más si pensamos cuantas veces hoy en día los "cristianos" se avergüenzan de confesarse como tales ante el mundo: "También Santos, habiendo experimentado en su cuerpo todo los tormentos que el ingenio humano pudo imaginar, y cuando esperaban sus verdugos que a fuerza de torturas conseguirían hacerle confesar algún crimen, estuvo tan constante y firme que no dijo su nombre ni el de su nación, ni el de su ciudad, ni aun si era siervo o libre, sino que a todas las preguntas respondía en latín: "Soy cristiano". esto era para él su nombre, su patria y su raza, y los gentiles no pudieron hacerle pronunciar otras palabras."

En realidad los legisladores (de ahí las dudas de Plinio) sabían que los cristianos no habían cometido otro crimen que el hecho de llevar ese nombre: cristianos. Las calumnias de asesinato, canibalismo, incesto, adoración de un crucificado con cabeza de asno y barbaridades semejantes, solo las creía el populacho, la masa manipulada. Al respecto el rescripto de Trajano decía "Los que confiesen el nombre de cristianos han de ser ejecutados, los que lo nieguen, absueltos", no hay más. Solo la chusma daba crédito y aún alimentaba las calumnias sobre los primitivos cristianos. Ni un legislador o noble jamás las creyó. El cristianismo contaba con opositores fanáticos entre el bajo clero pagano, entre los numerosos adivinos y curanderos ambulantes que engañaban a las gentes de más baja extracción. Estos infundían en la masa pagana todos sus rencores sobre el cristianismo y lo acusaban de todos los males que pudiesen imaginar.

Tertuliano cuenta con ironía como "Si el Tíber desborda sus diques, si el Nilo no puja hasta los sembrados, si el cielo queda inmóvil, si la tierra tiembla, si el hambre y la peste sobrevienen. al punto gritáis: "CHRISTIANOS AD LEONEM": ¡¡¡LOS CRISTIANOS AL LEÓN!!!, ¿Tanto a uno?" (Apologético 40:6). Los mismos gritos, cuenta Tertuliano, resonaban tras las fiestas religiosos populares cuando el pueblo tras las bacanales (orgías de bebida, etc. en fiestas religiosas -¿Le suena esto de algo al lector?-) corría a los sepulcros de los cristianos a arrancar de allí a los cadáveres irreconocibles y corrompidos para insultarles y destrozarlos. Por último tertuliano relata como durante las fiestas del circo romano, el mismo grito no dejaba de resonar reclamando el suplicio de los cristianos.

Parece un sin sentido que el aún hoy admirado como filósofo emperador Marco Aurelio, fuese uno de los peores perseguidores del cristianismo. Así escribirá una ley que dirá: "El que introduzca nuevas sectas o religiones desconocidas y por ellas altere al pueblo, si es noble, debe ser desterrado; si plebeyo, decapitado" (Paulo, Sent. V,21,2)

La naturaleza de las persecuciones del siglo III

Es a partir del siglo III que se inicia el régimen de persecución sistemática y de aniquilación y exterminio del cristianismo con métodos y edictos cuidadosamente elaborados.

Los rumores del populacho ya no convencen a nadie, pero el cristianismo era algo que en vez de desaparecer tras dos siglos de persecuciones, se había extendido y crecido en todas las capas sociales poniendo en peligro la religión tradicional de Roma (la religión que profesaron los padres, la familia, los antepasados).

Para un magistrado era difícil resistirse a la muchedumbre llena de odio anticristiano. Era una manera fácil y barata de contentar al populacho, satisfaciendo sus instintos más bajos.

Septimio Severo (193-211 d.C.) prohibió hacia el 202 d.C. toda propaganda religiosa de los Judíos y de los Cristianos, pero como podemos hoy en día testificar, su edicto quedó en la nada. Los verdaderos demonios de la persecución del siglo III fueron Decio en 249 d.C. y Valeriano en 258 d.C. cuya política fue la de la búsqueda y exterminio de los cristianos allí donde se encontrasen estos.

La última persecución

La última persecución de la Roma imperial al cristianismo primitivo (que fue, ni es, ni será la última de Roma contra el cristianismo) fue la de Diocleciano entre el 259 al 303 d.C. Tras esta persecución, Constantino el emperador, con su conversión, haría del cristianismo la religión de moda entre los paganos. Lo que el enemigo de la fe no logró con sangre y fuego, lo lograría a partir de ahora con métodos mucho más sutiles y difíciles de discernir para aquellos héroes de la fe que nos precedieron.

Emplazamos así al lector interesado a leer los textos relativos a las persecuciones en los diferentes siglos que resumimos en esta WEB, y que hemos ampliado junto a esta pequeña y muy resumida introducción. Algunos de estos textos los iremos publicando en los meses a venir, con la ayuda de Dios.

FUENTE: http://www.cristianismo-primitivo.org/

sábado, 18 de octubre de 2008

¿VIENE EL FIN DE MSN GRUPOS...?


Los rumores de una posible actualización del servicio MSN Grupos vuelven a tomar fuerza, procediendo esta vez de los grupos de noticias de Microsoft, e incluso se rumorea una posible fecha de salida oficial del nuevo servicio.

Antes de existir Windows Live Spaces, el servicio por excelencia de Microsoft para crear comunidades de usuarios era MSN Grupos (y a día de hoy sigue siendo, aunque en menor medida). Los grupos de MSN son sitios web a los cuales la gente se une con el fin de compartir intereses comunes, e incluyen la posibilidad de publicar mensajes en un tablón de anuncios, que pueden ser respondidos por los demás integrantes de la comunidad; y otras herramientas tales como unos álbumes de imágenes, aunque estén a años luz de los actuales álbumes de Windows Live Spaces.
No obstante, MSN Grupos prácticamente ha caído en el olvido tanto de los usuarios como de los propios desarrolladores de MSN, ya que no ha sido actualizado en cuanto a funciones se refiere en los últimos años, tiempo en el que Microsoft ha decidido apostar por Windows Live Spaces, y condenando a los grupos a mantenerse con una versión desactualizada, limitada y muy atrasada en funciones.

En una ocasión anterior, hace casi un año, circulaba un rumor sobre una posible actualización de MSN Grupos para sumarse a ser parte de los servicios agrupados bajo la marca "Windows Live", pasando a ser Windows Live Grupos. Pues bien, este rumor de nuevo vuelve a cobrar fuerza, e incluso esta vez podemos manejar algunas fechas posibles para el lanzamiento del nuevo Grupos.

Gracias a un email publicado en los grupos de noticias de Microsoft, la posible fecha de salida de Windows Live Grupos sería el 17 de Noviembre de este año (2008), mientras que las comunidades actuales se MSN Grupos seguirían activas hasta el 21 de febrero del 2009, fecha en la que el servicio de MSN Grupos cerrará y se eliminarán todas las comunidades existentes en él. Insistimos, es sólo un rumor, y hay que darle la credibilidad justa.

El problema para los administradores de las comunidades actuales de MSN Grupos reside en que no será posible migrar las comunidades ya creadas al nuevo servicio de Windows Live Grupos, por lo que todas ellas desaparecerán con el cierre del servicio, a menos que éstas sean migradas a un servicio de terceros llamado Multiply, que según parece alojará las comunidades actuales para que los participantes de las mismas puedan seguir usándolas sin problema. Atendiendo a que en la página de Multiply que permite tramitar la migración de las comunidades de MSN aparece como fecha de inicio el 21 de Octubre, las fechas que citamos anteriormente parecen no ser tan descabelladas, pero recordamos que de momento no hay ninguna confirmación.

EL EUFEMISMO MUSICAL CONTEMPORÁNEO. Ministerios Renacer

La falta de compromiso que nos afecta a muchos cristianos ha pasado a formar parte de la música que, ya no solamente canta de una “unidad” con el mundo apóstata, sino que también se ha olvidado de cantarle a Cristo comprometidamente.
Se ha olvidado de usar la música como un método para llegar a los corazones de los inconversos con el mensaje de arrepentimiento para salvación.
Se ha olvidado de un Dios Todopoderoso a quien los hombres deben temer con reverencia, y, por lo tanto, alabar Su Nombre, sin eufemismos, sin dobleces.
Así, hoy están muchos cantando a alguien que más parece un amante del mismo sexo que a Dios Todopoderoso, como es el caso de este cantante cristiano, o “ministro de alabanza”, como prefieran llamarle:



Otras, cantantes de sexo femenino, al parecer le cantan a su amante en las sombras, pero hacen parecer que le cantan a Dios, para no perder a sus abundantes admiradores del mundo:

(Hasta el mundo entiende de qué se trata y adoran estas canciones, como esta joyita de la misma cantante con un rosario colgado en el espejo del parabrisas...)



¿Hay más…?, la verdad es que hay para llenar una Disco con ellos, pero esto es sólo una muestra, porque si entramos en los sexistas “músicos cristianos del reggaetón” ya esto se transformará en una apología de estos sinvergüenzas, que es lo que no quiero que suceda, pero para los que tienen ojos y oídos en su lugar, creo que no hacen falta MAYORES DENUNCIAS. Ni es necesario que sean tan “espirituales” para darse cuenta de esta farsa de “Ministros cristianos de alabanza”.
¿Alabanza de qué…?

Al parecer, nos hace falta fijarnos más detenidamente en los contenidos de la música cristiana contemporánea, más que en los tan “renombrados representantes” de la misma, que no son otra cosa que productos mercantiles, respaldados por grandes sellos grabadores y de producción que ofrecen solamente eso: un producto que la venda, como los recordados “cuenteros” que recorren muchas ciudades en forma itinerante buscando incautos que “les compren” sus inservibles novedades.

viernes, 17 de octubre de 2008

LOS TRIUNFOS MORALES, O CASI TRIUNFOS

Jeremías 1:19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

Resulta fuera de toda lógica perder pero hablar positivamente de ello en cuanto a buscar pasajes de aquella justa deportiva en que algunas cosas se hicieron bien, pero el resultado general y las circunstancias no acompañaron para un verdadero triunfo.

Que la suerte, que el árbitro, que la lesión, que la disposición táctica, que la expulsión injusta, que si no hubiesen cobrado ese penal, o ese tiro libre, que si el guardalíneas hubiera levantado la bandera, y de cuantas excusas se pueden tomar los protagonistas de una derrota.

Lo cierto es que esas cosas ni ellos mismos se las creen, y el público que las escucha, solamente tiende a resignarse a la mediocridad demostrada por quienes no fueron capaces de hacer algo más contundente.

Específicamente en el fútbol, estas cosas pasan por eficiencia y profesionalismo. De entrega a las indicaciones del entrenador y del preparador físico.

En cuanto a los logros y metas en la parte laboral, son cosas inexcusables de plano, pero también se recurre a los mismos subterfugios: Tenía demasiado trabajo, no me apoyaron, y cosas parecidas; Si retrocedemos al tiempo de la escuela: La profe “me tiene mala”, el profe “no sabe” explicar la materia, me echaron la culpa, blá, blá, blá…

La verdad es que podríamos hacer una enciclopedia de excusas basadas en situaciones, consideraciones, o estimaciones relativas a las circunstancias que nos llevaron a perder una oportunidad de logro o victoria en esta o aquella ocasión.

¿ESTAMOS EXENTOS DE ELLO LOS CRISTIANOS…?

Desde el origen de la raza humana que se ven estas cosas y, por lo tanto, afectan a toda la humanidad por igual.
Eva dijo: La serpiente me engañó, y yo comí…
Adán dijo algo más grave aún: La mujer que (Tú) me diste…

Las excusas para disimular una derrota son algo mucho más común de lo que queremos ver. Sin embargo, la cita de Jeremía 1 : 13 que antecede nos dice que podemos tener la confianza a toda prueba de obtener la victoria, …¿porqué…?
PORQUE YO ESTOY CONTIGO, DICE JEHOVÁ, PARA LIBRARTE.


¿QUIERE EL SEÑOR QUE LOGREMOS LA VICTORIA…Y CÓMO…)

Un hecho gráfico es la batalla del valle de Beraca (Bendición), lograda por el Rey Josafat contra la confederación de amonitas, moabitas e idumeos que le presentaron batalla. (2 Crónicas 20)

• Primero, en los versículos 14, 15 hay algo notable: Josafat (y el pueblo tras de sí), eran dirigidos por el Espíritu de Dios.
• Segundo, ellos optaron por creer a Dios, y no amedrentarse por el tremendo ejército que veían delante de ellos, versículos 20, 21, y comenzaron a alabar a Dios aún sin ver la victoria consumada. Esto se llama CONFIANZA EN LA PALABRA DE DIOS.
• El resultado: una victoria completa y contundente…, absoluta.

El principio para obtener la victoria en todos los aspectos de la vida se resume en las palabras del rey Josafat, en el versículo 20, quien dice:” Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados ”.

Esto significa que ningún cristiano pelea con sus propias fuerzas, sino que descansa en la fortaleza del Señor Jesús. Él, y sólo Él sabe diseñar la estrategia ganadora para nosotros, y nos la comunica a través de su Santo Espíritu, Aquel con el cual debemos tener una perfecta comunión para poder estar atentos a su voz, pues, de no hacerlo así corremos el riesgo de estar luchando desorientados, y eso, por muy valientes, capaces, preparados y llenos de fé que nos creamos estar nos puede llevar a una humillante derrota por no estar atentos a la voz del Maestro.

La estrategia del enemigo, por otra parte, como a los deportistas desordenados y poco profesionales que andan en discotecas y farándula nocturna, es distraernos de la voz del Señor y hacernos creer que si somos de Cristo, siempre andaremos en victoria por medio de la fé. Sin embargo, la Palabra de Dios nos amonesta, diciendo: ” Santiago 2:19, 20: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fé sin obras es muerta? “

Por tanto, si hay algo que arreglar con Dios, no esperes como Acán obtener victoria sin obras de arrepentimiento, que llevó a la confusión a todo un pueblo de Dios, haciendo que el enemigo pudiera tener algo con qué derrotarte.

Todo el pueblo estuvo atento a la voz de Dios, no así Acán, ¿porqué…?, pues sencillamente porque andaba “en otra”, escuchando a sus propios deseos de riqueza y prosperidad; En cambio, Josafat y su pueblo oyeron a Dios y Él no solo les dio la victoria apabullante sobre el enemigo, sino también les llenó de riquezas.
2Cr 20:24 , 25 : Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.
Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho.

El Señor también quiere llenarte de dones, de bendiciones que el mundo no conoce, quiere prosperar tu alma.
Tras cada batalla espiritual yacen las riquezas para ti, sobreabundantes. Si tú crees a Dios, cual Josafat, y en ese creer te entregas a hacer Su voluntad en una fé práctica, honrando con ello Su Palabra, no mirando las circunstancias ni las trompetas y escaramuzas del enemigo para amedrentarte, porque para él es importante que no creas, para hacer quedar a Dios como mentiroso a los ojos de la gente con tu incredulidad, como hizo en Edén con su tendenciosa frasecita: “¿Conque Dios os ha dicho…?”

El temor de Jehová no es andar temeroso por la vida, sino que es agradarle, honrarle, creyendo a su Palabra, oyendo la voz de su Espíritu Santo en tu corazón, lo cual conlleva para ti lo que dijo el Señor por medio del proverbista:
Proverbios 22:4 Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

Este astronómico sueldo ya se lo quisiera el mejor deportista de élite, solamente por obedecer y creerle a su entrenador y estratega.