domingo, 26 de octubre de 2008

EL SIGNIFICADO DE SER DESECHADO



Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
1 Samuel 16:1



La Palabra de Dios es fiel en graficar el carácter de los hombres con todas sus imperfecciones, al igual que su amorosa disposición para enderezar nuestros caminos cuando no son agradables para Él. Por ejemplo, si tomamos en consideración el deseo del pueblo de Israel de tener un rey, al igual que las naciones de alrededor, cerrando la puerta de sus corazones en la cara a un Dios amoroso y paciente con ellos, porque al hacerlo estaban desechando el gobierno teocrático de Dios mismo. Es así que vemos que el Señor les otorga un rey de entre el pueblo, y aunque parece un poco incomprensible en un primer momento, al atender mas atentamente a lo que el pueblo pedía, veremos que Dios les otorga lo que deseaban: busca a un hombre de buen parecer, alto, imponente, de buen parecer físico. Precisamente lo que cualquier gobernado espera de un líder, presencia, autoridad aparente.
De hecho, el mismo Saúl se daba cuenta de que no estaba preparado para el cargo, por lo que intenta esconderse ante tal responsabilidad, pero lo fueron convenciendo las mismas ventajas, privilegios y garantías del reinado lo que le hace aceptar el estado de cosas que se le presenta, y no solo eso, sino que tampoco, al pasar del tiempo, estaría dispuesto a perder todo lo que tenía entremanos. El problema era que su corazón era muy inestable y alejado de la voluntad de Dios. De hecho se manifestaba como un hombre muy inestable y manipulable por los hombres, más que por Dios mismo, a quien debía temer.
Sus mismos gobernados, generales, ministros y capitanes, "el pueblo", como él mismo se disculpa ante Samuel, intervenían en sus decisiones, lo que evidenciaba que era un rey sólo de título.
Un hombre así, por supuesto, jamás serviría a los planes de Dios para dirigir y liderar a un pueblo que debía ser gobernado bajo claras leyes y una autoridad, aunque puede ser delegada para algunas actividades, sin embargo debe ser irrestricta en cuanto a su responsabilidad frente a Dios.
¿Estaba, entonces, al momento de ser desechado por Dios Saúl, condenado para siempre...?
Recuerdo cuanfdo era un nuevo hermano en el evangelio del Señor Jesús, hace ya 24 años atrás, a una hermana esposa del Guía de un local de mi congregación de un pequeño pueblo minero en el norte de Chile, era una mujer un mucho autoritaria y manipuladora, al punto que cuando no se le atendía a las muchas palabras sin respaldo bíblico que hablaba, inmediatamente sacaba a relucir este pasaje de la Biblia:
Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.
1 Samuel 16:1
Aunque ella recalcaba mucho y más lo de "desechado", para favorecer un cierto temor hacia su persona, pues se suponía que era profeta. Peor si llegábamos al culto ese día, porque luego "danzaba" y arremetía hablando en lenguas y reprendiendo por no "someterse" a su autoridad como "esposa" del Guía. El problema era que ella no se sometía al pastor, pues cuando el venía al local desde una ciudad cercana, lo trataba despectivamente y hablaba a sus espaldas.
Si bien este caso era de una abierta manipulación egoísta, sin embargo, aún hoy llegamos a creer que Dios veces "desecha" a los hombres de Sí. Mas, si prestamos un poco de atención al versículo en cuestión, veremos que dice "para que no reine sobre Israel"...
Entonces, podemos decir que no es el deseo de Dios en este caso (ni en ningún otro), el quitarle la oportunidad a Saúl de salvarse, sino de sacarle del reinado porque no servía a Sus propósitos y estaba, por el contrario, logrando que el pueblo de Israel se apartase de Dios para correr tras sus propios designios como nación. Urgía para Dios hacer algo al respecto, y entonces decide buscar a otro hombre, ya no conforme al deseo egoísta y mundano del pueblo, sino conforme a Su voluntad Sempiterna.
Pero en el intertanto...¿Qué pasará con Saúl...?
Bueno, para empezar, él, conociendo la Voluntad de Dios, podía abdicar de su reinado, pero era un hombre que, tras varios años de privilegios y comodidades no estaba dispuesto a desprenderse de todo eso solo porque sí. Por ello, ya acostumbrado al poder, siguió guardando su estatus a sabiendas de que Dios se estaba buscando otro. Todo esto le acarreó la ruina total, haciéndolo más egoísta, desconfiado, y peor aún, si antes era manipulado por sus subalternos, ahora estos también temían perder sus prebendas, por lo que indudablemente debieron alimentar su permanencia en el cargo buscando inquisitoriamente un potencial rival el que finalmente hallaron en David.
¿Porqué murió Saúl de esa manera entonces, acaso no fué un juicio de Dios...?
Estamos tan acostumbrados a llamar "castigo" de Dios a las naturales consecuencias de nuestras malas obras que injustamente acusamos al Señor de vengativo en estos casos. Pero miremos a la Justicia de Dios, quien no escatimó ni a su propio Hijo para poder salvarnos, ¿acaso iba a pasar por alto nuestras faltas, aún cuando nos hallamos arrepentido?. David mismo saboreó la copa de su pecado. El mismo Señor Jesús pagó el precio en "nuestro" lugar. Por tanto, el que seamos cristianos perdonados por Dios no significa que El nos dará impunidad si llegásemos a pecar. Así como a David, nuestro pecado nos alcanzará.
El problema de Saúl fué que, al contrario del corazón de David, que sí buscó a Dios en oración, humillación y sometimiento a Su voluntad, no hizo igual, sino que dió la oportunidad a Satanás para que destrozara su corazón y su conciencia día tras día, hasta llevarlo finalmente al suicidio y convertirse en el homicida de su propia persona.
¿Hemos sido rebeldes a la Palabra de Dios y nos hemos alejado tras nuestro egoísta corazón...?
Eclesiastés 9:4 dice; "Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque es mejor perro vivo que león muerto".
A veces, amados, es mejor perder todos nuestros privilegios aquí en la tierra, y no dejar que el orgullo y la terquedad de nuestro corazón nos alejen aún más de Dios si le hemos fallado. El mismo dice que corrige al hombre como al hijo a quien ama, por lo que debiéramos obedecer y ser celosos de nuestra salvación y arrepentirnos si le hubiéramos faltado.
El hijo de Dios no echó mano de su Divinidad para escapar del escarnio y la cruz. Cuánto menos nosotros imperfectos y faltos hombres que en muchas ocasiones no hacemos nuestra tarea conforme a las espectativas y a la voluntad de nuestro Dios, y en lugar de buscar su restauración nos revelamos tercamente contra El.
Hoy en día hay muchos predicadores que no hablan la verdad, sino que andan tras la vanidad de su propia mente, otros, tras las costumbres y modas del mundo arrastrando tras de sí a los nuevos convertidos para ser mucho más merecedores del infierno que antes de llegar al Evangelio.
Hoy en dïa hay muchos coristas que viven en fornicación sexual, que prestan sus instrumentos musicales un día para cantarle a Dios (según ellos mismos), y otro día para entonar melodías del mundo.
Hoy en día hay hombres y mujeres que buscan la oportunidad de adulterar con el prójimo reteniendo la mano en el saludo y lanzando miradas lascivas, o corriendo la mejilla como casualmente para tocar los labios del otro.
Y estas cosas no solamente pasan con los hermanos y hermanas líderes de las congregaciones, sino que también han llegado a los pastores del pueblo de Dios quienes, o abrazando modas y "siguiendo a los muchos" han dado un mal ejemplo doctrinal y de conducta a su grey, no visitan las enfermas, ni la perniquebrada, ni velan por ellas, sino que viven afanados por la esquila, por la manipulación doctrinal para hacer valer sus palabras, por la respuesta fastidiosa en lugar de la palabra amorosa. Se han olvidado que no son los dueños de la grey sino ministros de un Dios amoroso. Se han vestido muchos de ropas italianas y modernos vehículos, mientras en sus congregaciones hay quienes no tienen para tomar desayuno.

¿Cómo puede Dios sentirse satisfecho y no desear desechar del ministerio cristiano a los tales, y poner a otros más fieles, acaso Dios no tiene poder para llevarlo a cabo? Si es así, entonces dejemos de atraer mancha sobre el Nombre del Señor. ¡Arrepintámonos..., volvámonos a Dios en la actitud de David!, y tal vez al ver nuestra humillación y reconocimiento de pecado podamos ser realmente restaurados para ser usados POR DIOS como dignos ministros de Su Amado Hijo. De lo contrario, corremos el ciertísimo riesgo de caer bajo el desaliento y desánimo que Satanás sabe bien poner en los corazones de los que no viven en comunión con Dios Todopoderoso para llevarnos, si fuere posible al mismo destino final que Saúl o Judas. No atribuyamos en esto despropósito a Dios el Señor, pues Ël mismo dice: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo QUE NINGUNO PEREZCA, sino que todos procedan al arrepentimiento". 2 Pedro 3:9

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