domingo, 9 de noviembre de 2008

EL AMOR DE ESTE MUNDO



El Amor de este Mundo

Amor sin espíritu, amor ciego,

No estas viendo el resultado

De tus pasiones sin freno.

Destruyes al mundo, por hacer dinero,

Te dices ser amor, sin serlo,

Solo buscas el lugar de la fama,

Y matas sin piedad, por obtenerlo,

Te introduces siendo lobo,

Con piel de cordero.

Tu placer, es ver sangre,

Derramada por el suelo,

Amor te llamas, y te dices ser bueno

Con tu astucia, engañas al rico y al pobre,

Al grande y al pequeño.

Acaricias al que sigue tu consejo.

Le das lo que te pide, y calmas su deseo.

Y cuando sed tiene, le das a que beba,

Asta embriagarlo, con tu propio veneno.

Intoxicas su alma, y destruyes su cuerpo,

Le alargas la mano, y lo llevas dentro,

En esa gran ciudad, que solo es tormento.

Sin luz le acompañas, y le vas demostrando

Estas locuras falsas del tiempo,

Y quedas satisfecho, cuando lo ves muerto.

Amor, inspirado por el príncipe del infierno,

As conseguido que muchos, sean convertidos

Al fuego abrasador de tu reino.

Le has abierto los ojos, para ofrecerles tu ciencia,

Le has llenado de pasiones de mando y riquezas,

Le as cambiado el corazón de carne por otro de piedra.

A los que hablan del cielo, y a los que gobiernan

A los religiosos, le as dado fanatismos de paganos,

Tradiciones engañosas y letra muerta.

A otros, envidias y egoísmos, colmados de ignorancia,

Para que se odien y no se comprendan.

Confundes a las criaturas, entre el cielo y la tierra.

Ese, es tu excelente trabajo, convertir al hombre en tu

Es clavo.

¡Que triste es la vida para los que piensan.

El amor de este mundo, mucha mentira y mucha apariencia

De todo se crea, pero todo se pierde.

Todo nace, todo se agranda y todo muere,

“Solo queda el último suspiro,

Como un adiós, al mundo que as vivido,

Y la ultima plegaria, al cielo de los vivos,

Y llevaras gravado en el alma, todos los hechos,

Sean malos o sean buenos”.

¡No! Ya es tarde, haz pasado la frontera del infinito,

Ya no podrás volver a tu cuerpo, tu estas vivo, él esta muerto.

Lo que tú pensabas que era tullo, y eran tus sueños,

Se convierte en polvo, y se va esparciendo con el viento.

Tu alma, subirá al lugar de los misterios,

Para ser juzgada, a la venida del tiempo.

Y el espíritu, fuerza de energía Divina,

El que da movimiento y mantiene la vida,

Será adsorbido por el llamado,

Del Dios Eterno, del Dios Vivo.

Mis queridos amigos, sí en un lugar del tiempo,

Andabas por los caminos, y escuchaste la voz de Cristo,

Ya no tendrás excusas a tu destino.

Las Leyes Naturales de Dios, son Justas,

Y eso que escogemos o más nos gusta,

Lo llevaremos dentro, tan unido,

Que será el pasaporte de entrada,

Al pasar la frontera del otro Mundo.

No sabes el tiempo del último suspiro,

No esperes para él último momento,

Porque después, hay un gran abismo,

Entre el cuerpo y el Espíritu.

La distancia será tan lejana como el infinito.

Repasa tu mente y piensa mi amigo,

Que mañana es tarde, nadie lo ha visto,

El valor de lo Eterno, es la vida,

Y esta asegurada, en las promesas de Cristo.

Dejarás en la tierra la materia de tu cuerpo,

Como semilla sembrada, para nacer otro nuevo,

Tu espíritu, se elevara a las alturas,

Donde vino primero, allí reposará en espera

De las promesas del cielo, hasta que venga el Maestro,

Al toque de trompetas, resucitaran los muertos,

Para ser juzgados en el mundo Nuevo.

Amor de este mundo, precioso nombre; si hubieseis nacido,

Con alma y espíritu, para amar, como así amo Cristo.

Por Antonio Aguilera Castillo
(13 – 7 – 1983)


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