lunes, 22 de marzo de 2010

EL JARRITO DE LA BENDICION



El hermano Jose, de muy buena situación economica, y que estaba de visita junto a otros hermanos mas en aquella congregación, fue derivado al hogar de una pobre y humilde anciana.

El aspecto de la anciana era muy humilde, campesina, y destacaban especialmente en ella ciertas llagas alrededor de su boca y en sus labios, en lo cual el hermano Jose reparo inmediatamente.

Despues del culto de aquella noche, el hermano acompaño a la hermanita, Sara era su nombre, y, al ingresar a la humilde morada de ella, el hermano suspiro. No era un lugar aromatizado como su departamento, ni con muebles exquisitos, pero se esmero en ser agradecido para no ofender a la hermana Sara.

Una vez invitado a sentarse, se dio cuenta de que la anciana lo atendia con devocion y cariño genuinos, sin embargo, al ir a beber el te que ella le sirvio, se dio cuenta de que el jarrito que la anciana le puso por delante era el unico que ella poseia. Mientras ella le conversaba, examinaba el jarrito, la porcelana toda saltada por infinitos golpes, lo que hacia que las manchas negras de las saltaduras se confundieran con las manchas que los años de trajin le tenian estampado al jarrito un sello personal por el roce diario. Aparte de eso el jarrito le infundio un poco de asco, mas aun al ver las llagas que la hermana lucia en su boca.

Para no ofender a la anciana saco sus conclusiones rapidamente, y resolvió tomar el jarro con ambas manos para llevarselo a la boca poniendo sus labios en el lugar donde estaba el asa, pensando lógicamente que esa seria la parte “mas limpia” del jarrito. Lo hizo a la usanza de sus viejos tiempos, pues muchos años atrás tambien fue criado en un hogar campesino, de condiciones tan humildes como la casita de la hermana Sara.

Mientras posaba sus labios pausadamente una y otra vez sobre el asa del jarrito, no dejo de observar que la hermana le miraba cada vez mas sorprendida y emocionada, por lo que, después de tragar el ultimo sorbo, no pudo con la curiosidad y le pregunto a la hermanita:
-Hermana Sarita, ¿le sucede algo a usted…?-, a lo que la humilde hermana le respondio:
-¡Meeeh…, es que usted toma el te del jarro en la misma manera que lo hago yo, poh…!-

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Proverbios 19:4,5
“Las riquezas traen muchos amigos; mas el pobre es apartado de su amigo.”


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