lunes, 22 de marzo de 2010

LA APOSTASIA CONTEMPORANEA DE LA IGLESIA: REALIDAD O FICCION

Es común ver a muchos cristianos que una vez que son bendecidos por Dios, y ya en la comodidad de sus bendiciones recibidas, desistan de alegrarse en servir y adorar a Dios por su misericordia. Es como el tuteo de los hijos con los padres contemporáneos.

Sin embargo, es importante saber que tras el gozo de la salvación y del primer amor, debe seguirle una amorosa dedicación y compromiso con la obra de Dios, de lo contrario la Biblia misma nos señala los peligros de acostumbrarse en una modorra espiritual, lo que le sucedió al pueblo de Israel y Judá, respectivamente, quienes, tomando el servicio a Dios como una costumbre religiosa, con el tiempo se fueron apartando de la verdadera adoración al Dios Vivo, y cambiaron su fidelidad al Señor por el culto a imágenes paganas, y por la devoción a costumbres de las naciones que vinieron a ser causa de su ruina.

El pueblo de Dios formado por la Iglesia de Cristo, no escapa a estos temores, pues la misma realidad contemporánea ha revelado que las Iglesias provenientes del Avivamiento Pentecostal de 1909 en Chile ya no son las mismas. Por mas que se afanen unos y otros en demostrar su mas cercano origen con el Pentecostalismo, por una parte, o por manifestar nuevas tendencias según ellos bíblicas, por otro lado, hay una sola realidad que las envuelve a todas en menor o mayor grado: El pragmatismo religioso y las costumbres traídas desde las naciones, o como nos encanta decir, del mundo.

Por ejemplo, celebramos la Navidad, una fiesta netamente pagana, con la excusa de que es para los niños.

Ensalzamos la figura del “viejo pascuero” en nuestros propios hogares y aun en los altares de nuestras Iglesias, engalanando de verde, plateado, dorado y rojo a veces hasta los pulpitos desde donde se enseña la Palabra de Dios, haciendo una amalgama de mentira y verdad que luego les damos a comer a nuestros hijos. Todo ello a la sombra del “arbolito de Pascua”, una costumbre pagana introducida en nuestras vidas desde la Iglesia católico-romana, de la cual nos olvidamos de desprendernos cuando llegamos muchos de nosotros al evangelio.

Respecto a ello, recuerdo hace unos años atrás, cuando mi hija Lea era una pequeñita, las hermanas Dorcas, fruto de sus trabajos manuales que vendieron en bazar, compraron juguetes para regalar a los niños de la congregación.

Para tal efecto, un destacado hermano se disfrazo de “viejo pascuero” y en el mismo pulpito se dedico a entregar los regalitos a los niños aquella noche de navidad.

Mi hija volvió encantada diciendo a sus escasos dos añitos: -Papito, mire lo que me regalo el viejito pascuero-, a lo que le corregí, - No, hija, ese regalo se lo compraron con el trabajo de la mamita en las Dorcas…-. Repentinamente me espeto airada una hermana sentada en la banca de al lado con una voz recriminatoria: - Oiga, hermano, usted siempre tan pesado…, ¿que no ve que es solo una niña, para que le rompe la ilusion…?-, sorprendido de que una hermana que se suponía que era muy convertida a Dios me dijera eso, le respondí: - ¿Ah, si, hermana…? ¿Y cuando esta niña crezca y se de cuenta de que el viejo pascuero es solo una patraña…, acaso no pensara que todo lo que le han enseñado de Dios también lo es…?-.

Ensalzamos también, a nivel directriz en nuestras vidas, y por sobre la Palabra de Dios las enseñanzas que nos dan a través de la pantalla de televisión. Nuestros hijos exigen libertad a los doce años para tener novias, porque los gringos de Hollywood muestran esa “realidad” en su sociedad por medio de sus entretenidas series para toda la familia. Esas mismas series enseñan también el derecho para esos jóvenes de escoger cuando y con quien tener sexo sin la intromisión de sus padres. Por eso es cada vez mas común disimular vergonzosamente en algunas congregaciones un incipiente embarazo de una novia casándola de blanco, antes de que la cosa se note. El peor remedio a la promiscuidad sexual es el obligar a esas parejas, fruto del sexo impulsivo e irreflexivo a casarse. En unos pocos años, sino en unos pocos meses vivirá cada uno por su lado, mientras la mujer se queda ya no con un hijo, sino con tres o cuatro, mientras el ex marido, al igual que ella, rehace su vida con otra “pareja”.
Casi lo mismo ocurre con la música contemporánea que exalta lo sexual, al menos las canciones antiguas resaltaban mas el romanticismo, ahora de frentón se habla de la cama y de lo que se puede hacer en ella, o a veces en cualquier lugar que no sea la cama misma. La música cristiana, para que decir, si no hay ninguna diferencia con el mundo. Tenemos rock pesado, reggaeton, rap, salsa, cumbia, y de un cuanto hay de copia del mundo, mientras que la Palabra de Dios nos señala: “Cantad a Dios cantico nuevo, su alabanza sea en la congregación de los santos”. Quizás que significado tendrá para los iluminados compositores cristianos contemporáneos esta Palabra, aunque su interpretación se cae de madura por lo sencilla y clara.

Por otro lado, buscamos lo instantáneo hasta en las canciones y alabanzas, entonando en lugar de nuestros inspirados himnos, unas “alabanzas” insulsas, sin más contenido que una lacrimógena letra para que lloremos un rato, total, si lloramos, es porque estamos “sintiendo” la presencia de Dios. Lamentablemente olvidamos que Dios no vive en la construcción llamada “Iglesia”, sino que debiera vivir en nuestras vidas, pero al parecer, como no lo encontramos allí, somos forzados a “buscarlo” en cancioncitas de dudosos “ministros” de alabanza que lucran del pueblo de Dios como una vulgar mercadería para enriquecerse descaradamente y, de paso, si es posible, llevarnos de vuelta a Roma por medio del ecumenismo carismático.

Vestimos las modas del mundo, y no solo eso, si hay hermanos sencillos que se visten tradicionalmente, los menospreciamos por ello, haciéndoles sentir el vacio para que se vean presionados a ser como el resto. Es por eso que hoy existen hermanos que se visten como actores de Hollywood, o cantantes del mundo, y hermanas que por lo ridículas parecen modelos de ropas exuberantes, o que, debido a sus minúsculas, apretadas y atrevidas prendas mas bien parecen meretrices en busca de un potencial cliente.

En muchas Iglesias las instalaciones parecen una discoteca con el sonido estruendoso de baterías, platillos y demases en manos de, al parecer, un despechado novio, o un maltratado esposo que se desquita con los artilugios aquellos, en compañía de guitarras eléctricas que evocan a roqueros famosos expertos en el arte de hacer estruendo. Si algún vecino se molesta por ello, le echamos la culpa al demonio y le atribuimos el estar poco menos que poseído, no faltara el que “lo unja por fe”. Es tanto la mundanalidad que para hacer completo el panorama ahora hasta nos ponemos a bailar también. Lo único que falta es poner luces estroboscópicas y unos privados por si algunos participantes quieren tener un coloquio mas personal entre ellos.

En fin, pareciera que todo esto no viene al caso, ¿no…?, pero ¿no se ha preguntado usted porque la nación judía tuvo que sufrir el cautiverio…? Exacto. Por su apostasía.

¿No ha pensado usted que la Iglesia de hoy en día esta en el mismo proceso y condición…? Si no es así, ¿Por qué nuestros hijos prefieren el mundo antes de servir fielmente a Dios. No. No es porque el mundo “tiene” que absorberlos, sino porque nosotros mismos los hemos sacrificado al mundo, y no a Dios. Nosotros no les hacemos devocionales familiares, o culto familiar, los dejamos en manos de la tele.

No tenemos tiempo para orar con ellos, ni conversar temas de la Palabra de Dios con ellos tampoco, preferimos que aprendan otras palabras con sus amigos del mundo. También aprenderán otras costumbres, y total, Dios esta en todas partes. Al final de su peregrinar por el mundo, lo traerán de vuelta a la Iglesia pegadito a su religiosidad, pues ya no les pediremos que entreguen íntegramente sus vidas al Señor, no. Lo interesante es que “vengan” a la Iglesia, que se congreguen. Así, viviendo una vida religiosa aparentaran que son cristianos, y los nuevos “convertidos” que vayan llegando, adoptaran mas temprano que tarde la misma actitud y costumbres. Al final, seremos un grupito religioso mas, total, todos los caminos llevan al cielo, ¿no…? (y a Roma también, decía mi abuela…).

Finalmente tendremos unas conciencias llenas de emociones, pero echaremos de ver, junto a los ríos de Babilonia, que el Señor ya no esta en su Templo. Que por mas que nos emocionemos, no por ello Cristo esta en medio de nosotros. Que por mas que gritemos en el pulpito para pretender tener “autoridad” (otros optaran por dejarse bigote con el mismo objetivo), no por eso el Espíritu de Dios respaldara nuestra predicación con poder. Que por mas que vistamos pulcramente para “parecer” evangélicos, no por ello seremos genuinos cristianos.

Entonces diremos, con mucha falta de sabiduría: ¿Por qué antiguamente el evangelio era distinto…? Mas, si aun en estas condiciones nos volvemos a Dios y le demandamos humildemente que nos otorgue esta sabiduría de la que adolecemos, encontraremos que los fundamentos de la misma es el buscar a Jehová…, en tanto esta cercano. Si. Esas mismas palabras que usábamos para predicar en la calle a otros son la medicina para nosotros ahora. “Deje el impío su camino y el hombre necio sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de el misericordia, y al Dios nuestro, el cual será muy amplio en perdonar…”

No sea que tengamos que, como Israel y Judá, beber del todo las heces del aturdimiento. Lo mejor, entonces, es volverse a Dios ahora que El esta cercano. Ahora que El nos es propicio podemos comenzar a reedificar el Templo verdadero de nuestras vidas. No nos olvidemos que este reciente terremoto nos recuerda nuestra fragilidad, o que, como decía un pastor amigo, en medio de la vida estamos en la muerte. Es mas, todas las señales nos indican que estamos en principio de dolores. ¿O usted todavía cree que el Señor “en su amor” no permitirá que la Iglesia pase por la Gran Tribulación…? Si es así, tiene muy malentendida la Palabra de Dios que, en Mateo 24 le habla, no a Israel ni a Judá, sino a Su Iglesia, acerca de los tiempos finales. ¿Qué creía usted…? ¿O acaso cree que los primeros cristianos que padecieron persecución a manos de los judíos, del imperio romano, de la Roma Papal e Inquisitorial y que fueron flagelados, destrozados, mutilados, dados por comida a las bestias, quemados y muertos afrentosamente no eran tan convertidos como la Iglesia contemporánea?

¿Qué le hace creer a usted que la Iglesia actual estaría exenta de persecuciones?, acaso, ¿no dice la Palabra de Dios que padeceríamos persecución?.

La otra pregunta se cae de madura: Si no somos fieles a Dios ahora que no hay persecuciones aun…, ¿Cómo soportaremos la persecución si somos unos cristianos tibios y apostatas…?

¿No cree usted que seria muy prudente volverse a Dios ahora que aun hay tiempo?. Las señales ya están dadas. Sediciones, enfermedades, terremotos en distintos lugares, apostasía de la Iglesia de Cristo, pero… aun no es el fin. No.

No olvide que la Palabra de Dios dice que sufriríamos como Iglesia “el principio de dolores”. Para experimentar un principio de dolor de estomago, por ejemplo, ¿Qué es lo primordial que debe suceder? Exactamente. Primero debe dolerme la guatita. ¿Hasta cuándo…? No lo sé, la Biblia no señala el día ni la hora. De eso se trata el arrebatamiento, es impredecible.

Asimismo será con la Gran Tribulación. La experimentaran por completo aquellos cristianos que no se vayan en el Rapto o Arrebatamiento, pero los que alcancen a volverse a Dios en este breve lapso de tiempo, solo sufrirán “el principio de dolores”, como testimonio de que la venida de Cristo ya es inminente.

Es por eso que las cinco vírgenes insensatas sufriran en “las tinieblas de afuera”, los malos administradores también. Y si es que aun allí no se arrepienten, se perderán irremisiblemente.

¿Estamos en principio de dolores…? La respuesta, mi amado hermano, esta muy cerca suyo. Dios le bendiga.
Copyright, Ministerios Renacer 2010.

1 comentario:

  1. Muy buen blog, que Dios le bendiga hermano, le saludo de El Salvador, y le invito a que visite mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com Doy mi testimonio de sanidad para la Gloria de Dios.

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