viernes, 21 de mayo de 2010

A PROPOSITO DE LA GESTA DEL 21 DE MAYO


Las gestas heroicas: Las figuras de la valentía humana

La gesta del 21 de Mayo, acaecida en la rada de Iquique el año 1879 llenó de orgullo nacional por su desinteresado espíritu de sacrificio patriótico.

Emerge desde allí la figura del Capitán Arturo Prat, quien, junto a otros tantos valientes dieron su vida por la patria, sin embargo, sus figuras son opacadas por el gran Capitán Prat.

Sin embargo, no debemos olvidar, pese a nuestro muy arraigado sentido de patria, que también en el otro bando hubieron grandes héroes que estuvieron dispuestos a entregarse por entero por ese grande e intangible valor llamado patriotismo, ya sea de nuestras Repúblicas hermanas que se vieron entremezcladas en la Guerra del Pacífico, así como en tantas otras guerras a lo largo de la historia humana que, por otra parte, tapizan el currículum de esta nuestra historia humana.

De hecho, hay hombres que han estado dispuestos a defender sus valores a pesar y por medio de la guerra, generando grandes epopeyas de valentía, estrategia, sacrificio, esfuerzo y entrega, emergiendo así figuras de la estatura de Prat, Bolívar, San Martín, Condell, Lincoln, Grau, Ohiggins, Rodríguez, Carrera y una interminable cantidad de nombres que solamente una exhaustiva mirada a los libros de historia humana sacarán a la vista de otras naciones, plenos de los laureles que sus conciudadanos y paisanos les han otorgado post mortem, haciéndoles ganar un lugar en la historia local y universal.

La Gesta de las gestas: La figura del mayor héroe conocido por la humanidad

No puedo, en honor a la verdad, dejar de ser parcial en este punto, pues un hondo y profundo sentir de gratitud se explaya desde mi corazón para expresarse al mundo. Son como aguas sin contención que sé que los salvos y redimidos por la preciosa Sangre de nuestro Señor Jesucristo comprenderán.

De mi corazón agradecido solamente puede emerger la Imponente Figura de Jesucristo, el Hijo del Dios Vivo, quien diera su vida por amor a mi alma y a las almas aún de esos héroes que tanto resalta la historia humana. No hay otro quien pueda ocupar mi interés y pasión. No hay otro quien pueda ocupar mis pensamientos y devoción con mayor recogimiento y sincera gratitud, que Jesús.

El, quien siendo el mismísimo Dios Todopoderoso, Génesis 1:26; y de quien San Juan 1:1 al 18 expresa que se despojó a sí mismo de su Gloria en las alturas para venir a humanizarse y ocupar nuestro lugar de culpabilidad eterna que no podía ser redimida por seres finitos, sino por uno que siendo Dios mismo, pudiera validar eternamente este sacrificio, y que, siendo a la vez parte de la humanidad, pudiera representar eternamente a ésta ante Dios Padre Todopoderoso, por medio de la entrega de Su propia Vida en beneficio de toda la humanidad, tras enfrentar con humildad, paciencia, bondad, fé y mansedumbre todo ataque del enemigo de nuestras almas, llevándonos de esta manera de retorno a Dios por medio de su cruz.

La historia recordará a sus héroes. Mas la eternidad recordará y cantará las Glorias de Jesucristo, mi Señor y Salvador..., y yo estaré en medio de esos incontables redimidos que, por siglos y siglos celebrarán haber sido rescatados de su vieja manera de vivir, no por medio de rescate en oro o valores, sino por medio de la preciosa Sangre de Cristo, la que ha regenerado nuestros corazones para la alabanza de Su Gloria, aquí y en la eternidad. La que nos ha reconciliado con Dios por medio del amor desinteresado de Jesús el Cristo, elevándonos de nuestra pasada manera de vivir, muchas veces plagada de tristezas, de las vivencias más horrendas, y de las culpabilidades más oscuras, para conocer las alturas espirituales en que conocemos las verdades que están reservadas para aquellos que un día volvieron sus vidas en contricción y arrepentimiento de verdad al Señor para el perdón de sus pecados por medio de Jesucristo, pues no hay otro sobre los cielos ni abajo en la tierra en quien podamos ser salvos, sino solamente en Jesucristo, el Hijo de Dios, quien dio su vida en rescate por todos.

Querido amigo..., ¿aún no has conocido a Jesús...? Te invito a buscarle. La Palabra de Dios dice que: “Por cuanto todos pecaron, todos están destituídos de la gloria de Dios...” , pero también señala en Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.”

Dios no desprecia a un corazón contrito y humillado, por lo tanto, si crees, y estás dispuesto a dejar tu vida de pecado, consciente de que has ofendido a Dios con tu manera de vivir, solo debes acudir a Cristo en oración, confesando tus pecados de todo corazón y pidiéndole que te perdone y te haga salvo. Después, congrégate en una Iglesia evangélica donde puedas oír la Palabra de Dios y adorarle. Por lo pronto, puedes contactarte con nosotros si lo deseas.
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