miércoles, 8 de septiembre de 2010

ESPERO QUE ESTO NO ME PASE A MI


© Pedro Jaramillo, Ministerios Renacer. 2010


Se cuenta en la Tercera Región de Chile la historia del pastor José Fernández, quien duerme en el Señor, el que abrió tamaños ojos al oír la oración de un hermano que inspirado en la oración de la mañana, exclamaba: - ¡ Señor, te ruego que a mi pastor tu siervo lo llenes de concupiscencia…!

Terminada aquella hora de oración, el pastor se acerca al hermano y le pregunta:
- Hermano, ¿porqué usted me aborrece de esa manera…?-, El hermano, alarmado por las palabras del pastor, le respondió:
- Pero…, mi pastor, ¿de dónde sacó usted esa idea?, usted sabe que yo lo amo.- Pausada y amorosamente, el pastor añade:
- ¿Entonces porqué le pide al Señor que me dé concupiscencia…?, ¿Acaso sabe usted lo que significa la palabra concupiscencia…?-, el hermano, inquieto, le respondió:
- Eer…, bueno…, de saber exactamente qué significa, no lo sé. Pero la palabra suena tan bonita que no creo que pueda significar algo malo…, digo, ¿no?-

Una vez que el pastor le hubo explicado y aclarado al hermano el término, éste ya no volvió a realizar la misma petición al Señor.

Muchos esbozarán una justificada sonrisa al leer estas líneas, otros esperarán que ojalá nunca les pase algo parecido. Pero, ¿sabe qué significado tiene el término “ojalá”…?

Bueno, para ello nos remontaremos a la España Medieval, invadida durante cerca de doscientos años por los pueblos árabes de religión musulmana. Esto sucedió en venganza por las Cruzadas llevadas a cabo por Occidente en Palestina. Sucedió que durante dos siglos estos árabes vivieron en la Península Ibérica como pueblo dominador, hasta que fueron expulsados por la fuerza de allí.

A ellos se deben muchas de las riquezas arquitectónicas de algunas regiones de España. También el desarrollo de las ciencias matemáticas de occidente se incrementó gracias a los eruditos árabes que la propagaron, legándonos el concepto del cero, desconocido en occidente. Además de muchos aportes en Geometría, cálculo, química, de allí el famoso libro de Baldor, que aún se usa en los días de hoy.

También nos legaron la riqueza del idioma árabe, del cual aún perduran muchas palabras integradas al lenguaje castellano, entre ellas ese famoso “ojalá” a que hacemos mención, el cual usamos en nuestra comunicación diaria, y que literalmente significa: “Que Alá lo quiera”.

Poner, por tanto, esta palabra delante de “…Dios lo permita”, como muchos de nosotros solemos hablar, sería ignominioso para nuestro Dios Santo y verdadero, pues poner a la altura de su Majestad y Santidad a un falso y extraño dios sería una afrenta.

Por lo tanto, muy sano y oportuno es el consejo del apóstol Santiago en su epístola 4:15, “En lugar de lo cual, deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos, y haremos esto o aquello”.

O, en otras palabras, el Señor lo quiera o lo permita.

En fin, sabemos que el pecado es hacer aquello que sabemos que está mal. El Señor nos ayude a aplicar esto a nuestra manera de comunicarnos, especialmente en lo referente al Señor y nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenidos a Ministerios Renacer, agraderemos sus comentarios.