domingo, 12 de junio de 2011

Tan solo al Adorarte

Nadie es profeta en su tierra, dicen...

IMEPECH Iquique cantando frente al Teatro Municipal de Iquique la alabanza "Tan solo al adorarte".
Esta alabanza fué dada a conocer por mi esposa un día de acción de gracias en el local de Piedra Blanca, Alto Hospicio, donde comenzó a congregarse después de que fué cerrado el local de la iddp de Alto Hospicio el año 2000. Me hubiese gustado que hubiese sido cantada en mi propia congregación, pero es solo un sueño de años. A veces se valora más lo externo, sin que por ello yo trate de decir que merezco algo, muy por el contrario, sé y asumo ser un siervo inútil, que sin el Señor no soy nada, pero hubiera sido lindo cantarla en mi propia congregación, eso es todo, independientemente de quién haya sido el autor terrenal, porque su origen está en el Dios que amo y adoro con todo mi corazón.

En fin, a veces es más aceptable oír a cantores ecuménicos como Marcos Witt, Marco Barrientos y su séquito del grupo CanZion que corren tras de Roma; o de Jesús Adrián Romero, un exponente ilustre de la secta del Vino Nuevo, que a uno de nosotros mismos que canta sin una orquesta detrás.

Aunque aclaro no ser un orgulloso por ello, reconozco que siento un gozo muy grande cada vez que oigo esta alabanza, llego por momentos a sentirme útil sin serlo, un simple vaso usado solo por gracia y misericordia. Un feliz vaso.

jueves, 2 de junio de 2011

LA MENTALIDAD RENACIDA Y LA MENTALIDAD PECAMINOSA

El Señor conoce a sus ovejas y a todas llama por su nombre, no faltará ninguna de ellas.

Aquel que tiene una mentalidad pecaminosa ama vivir en el desorden, la basura y los cachureos.

Una persona de mentalidad renacida, aunque viva en una casa de cartón y tablas, la mantendrá ordenada y limpia, como un verdadero palacio, alhajándola con los elementos estrictamente necesarios.

Aquel de mentalidad pecaminosa odia el ahorro, ama los créditos, los préstamos, el pedir fiado y el gasto desordenado.

El de mentalidad renacida no se desespera por poseer bienes, los cuales no son prioritarios, sino que paga lo justo y vive sin preocupaciones los fines de mes, pues no vive esclavo de las deudas, sino que disfruta de una vida austera y sin sobresaltos, bendecido por Dios.

El de mentalidad pecaminosa vive destruyendo los bienes y propiedades públicas y privadas, rayando y escribiendo sobre muros y baños, robándose cosas con la excusa de que no son de nadie. Con esto daña el patrimonio del Estado y de particulares, sus semejantes, y hurta lo que éste pudiera otorgarle en beneficio propio.

El de mentalidad renacida valora la propiedad y el esfuerzo ajeno, así como disfruta y cuida de los bienes públicos, patrimonio de sí mismo y de los demás que día tras día aportan con el pago de sus impuestos para el bien común.

Aquel de mentalidad pecaminosa es sumamente envidioso de los triunfos ajenos, y al obtener él mismo un mínimo éxito alardea exageradamente como si hubiera inventado la rueda.

El de mente renacida aprende de los triunfos de los demás para sacar una buena enseñanza. Toma también, cada logro personal con humildad, pues sabe que sin la ayuda del Señor somos ineficaces.

Aquel de mentalidad pecaminosa, cuando fracasa, corre a buscar un culpable a quien echarle la culpa.

En cambio, el de mentalidad renacida es autocrítico consigo mismo y misericordioso con las demás personas.

El hombre de mentalidad pecaminosa vive amando y anhelando el poder en cualquiera de sus formas, sueña con ser una autoridad sin pagar el más mínimo precio, pensando que cuando eso ocurra, recién cambiará para ser perfecto.

El de mentalidad renacida es eficiente, pues sabe que si no esfuerza por la superación de sí mismo ahora, en el futuro nada cambiará.

Aquel de mentalidad pecaminosa tiene muy buenas ideas, construye hermosos castillos en el aire, pero nunca llega a concretarlos. Con sus palabras hermosea y explica este mundo imaginario, sin llegar nunca a hacerlo tangible.

El de mentalidad renacida habla poco y escucha más, atesorando lo valioso para posteriormente concretar sus ideas sin afanarse por conseguir la aclamación de nadie.

Aquel de mentalidad pecaminosa piensa que todo gira a su alrededor, es de personalidad egoísta y narcisista (admirador de sí mismo).Cuando ve a otro caído o sufriendo no le interesa lo más mínimo, pero cuando le toca a él sufrir, quiere que todo el mundo lo sepa, y ofende a cualquiera si considera que no lo comprenden.

En cambio, el de mentalidad renacida es solidario, considerado con los demás. Piensa supremamente en el bienestar de los demás antes de actuar, y vela por las personas cuando algo les perjudica.

Aquel de mentalidad pecaminosa ama la vida fácil, los vicios, las palabras sucias. Considera la piedad como algo ineficaz y se burla de los valores espirituales de los demás que quieren acercarse a Dios.

Sin embargo, el de mentalidad renacida busca con esfuerzo agradar a Dios y la trascendencia eterna que ello acarrea para los que creen en la Palabra y Voluntad de Dios, por la fe en su amado Hijo, Jesucristo.

El hombre de mentalidad pecaminosa vive pensando en un repentino golpe de suerte, o en el robo y la usurpación como un medio para progresar económicamente.

El de mentalidad renacida cree en el trabajo esforzado y en la honradez para por medio de su conducta, agradar a Dios e impactar las almas de los hombres con una predicación sin impedimento alguno.

Aquel de mentalidad pecaminosa está acostumbrado a no perdonar a nadie, y a guardar rencor en su corazón.

En cambio, el de mentalidad renacida ha llegado a comprender que si no perdona a los demás, su vida no puede avanzar a una plenitud mayor, pues no honraría a Aquel que lo ha tomado por hijo.

¿Qué mentalidad posees...? Aún al interior de la Iglesia existen y conviven personas de mentalidad pecaminosa junto a cristianos renacidos. Aún es tiempo de cambiar, hoy es el día de salvación para tí en Cristo.