jueves, 29 de septiembre de 2011

LA PREEMINENCIA DE LA PALABRA DE DIOS


LA PREEMINENCIA DE LA PALABRA DE DIOS

QUE DICE EL AT ACERCA DE LA PREEMINENCIA DE LA PALABRA DE DIOS


Deu 6:6-9: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.

En los días actuales en que la Palabra de Dios frecuentemente es mencionada más como un argumento intelectual que una vivencia personal y viva, y que además, este argumento intelectual es trasvasijado de boca en boca más que por una diligente investigación fruto de la lectura y el estudio devocional, que es lo que Dios desea, es primordial preguntarse porqué el pueblo de Dios, el cual vive en medio de una sociedad altamente informada, educada y con todos los medios tecnológicos a su alcance, no es un pueblo informado acerca de la Voluntad de Dios expresada en Su Palabra.

Muchos de los devocionales de hoy no son más que teorías, pues dedicamos todo nuestro tiempo al ocio y la distracción, en lugar de hacer un espacio para compartir y hablar de la Palabra de Dios.

Parece una paradoja, pero mucho pueblo evangélico o protestante vive más bien lejos de Dios que cerca de Él, debido precisamente a la ignorancia de Dios mismo producto de ser un pueblo analfabeto respecto a la Palabra de Dios.

Mirando el problema bien de cerca, muchos son los hermanos y hermanas que ni siquiera se molestan en abrir la Biblia en sus hogares, salvo el día que asisten al culto, para dar lectura al mensaje de la Palabra o sermón de ese día. Puede ser que en sus casas la Biblia esté a la vista sobre un mueble. Abierta en el Salmo 91 precisamente para “invocar” de esa manera, la protección divina en el hogar, lo que nos indica hasta dónde ha sido permeada la Iglesia con las costumbres paganas, a semejanza de la cinta roja o la herradura tras la puerta, pues el propósito de Dios es que, producto de la constante lectura, mención y conversación acerca de la Palabra de Dios, ésta haga vida en el corazón del cristiano para renuevo y santificación de vida diaria y personal.

Hoy es más costumbre entre las mujeres cristianas hablar acerca del desarrollo de las telenovelas, con su diaria cuota de odio, falsedad, mentiras, adulterio, fornicación, lascivia, rencores, brujerías, parapsicología, hechicerías y venganzas; de las actividades de personajillos de la farándula acerca de cómo entregan sus vidas a la perdición, vida llena de vicios, borracheras, peleas, envidias y detracciones; o películas de terror llenas de deseos destructivos, vampirismo, hechicería, sexo explícito, sodomía, deseos desordenados; y tanta maldad que se toma como un alimento para el alma en sustituto de la bendita Palabra del Señor.

Entre los hombres cristianos inclusive es tema conversar acerca de series y películas cargadas de erotismo, de programas radiales dirigidos por viles y depravados hombres que ofrecen abyectas historias de sexo y adulterio contadas de boca de “supuestos confidentes” para ganar audiencia, apelando al morbo de las personas, entre ellos muchos “cristianos”, para luego estos mismos predicar de la Palabra de Dios ante testigos que se ríen de ellos, porque no están ciegos como para no ver sus dobles vidas. Es que el mundo tiene ansiedad de cambio en sus almas, no de convertirse en un hipócrita más de lo que ya son, aunque en ignorancia.

Producto de ello también, muchos “cristianos” ya han dejado la costumbre de leer y escudriñar las Sagradas Escrituras, porque ese temor culpable a causa de una vida impía, les aleja cada día más del Señor, y solo asisten a las Iglesias para acallar sus conciencias y convencerse a sí mismos que Dios, lleno de amor y misericordia, les dará la pasada.

Claro. Además gran parte de ellos se ha transformado en fieles seguidores de falsos pastores o ministros de radio y televisión que solo les predican cosas vanales y bonitas, pero nunca les reprenden, aconsejan y orientan cuando hacen lo malo, como lo hace ese “anticuado” pastor de su congregación, ese hombre que a sus ojos no tiene sabiduría como aquellos “ungidos” a los cuales se han acostumbrado a oír. Menos se toman la molestia de recurrir a sus Biblias. Total, lo que están escuchando también es la Palabra de Dios, y, al contrario irracionalmente a los de Berea, creen a pié juntillas todo lo que oyen, total, “el ministro” que está predicando es un “apóstol” al cual encantado le cede dinero para su gran ministerio, pero en su Iglesia local no aportan con nada, olvidando que hay muchos pobres verdaderos, necesitados, y cuentas que pagar en su propia congregación.

LA MENCION DE DIOS SE HA TRANSFORMADO EN UN MERO FORMALISMO PARA MUCHOS

Isa 29:13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.

Así pues, tal como cualquier carismático católico, la mención de Dios se ha vuelto para ellos un mero y formal conocimiento y no una nueva vida en Cristo. Al igual que aquellos, puede llegar a dormir con una prostituta si puede, y su dormida conciencia le dirá que Dios le comprende, pues también tiene “necesidades”. Nunca se dará cuenta de que “esa conciencia” ya ha muerto para una vida en Dios y está siendo manipulada por otras voces ajenas y macabras. Al igual que aquellos, cantará coritos, himnos y alabanzas, verá llorar a otro y él también se emocionará para decir más tarde que “sintió” la presencia del Señor, y, por lo tanto, su “vida espiritual” está fenomenal.

Muchos otros se dedicarán a “contar historias” por medio de textos o diapositivas Powerpoint, refiriéndose a Dios, pero no mencionando Su Palabra en cuanto a santidad, vida de oración, devoción al Señor, sino mas que aguadas invenciones religiosas “bonitas”, pero sin ningún contenido ni influencia en las vidas de nadie.

Suenan tan aburridos esos cristianos que gustan de sentarse a hablar de la Biblia, de testimonios acerca de vidas cambiadas y transformadas por el poder de Dios. Pero volvamos al texto bíblico del comienzo y tratemos de ver cuál era el propósito de Dios en él.

Dios quería un pensamiento colectivo distinto a los pueblos paganos circundantes

Con el propósito de proteger la santidad devocional de su pueblo y alejarle de las costumbres idolátricas de aquellos que rendían culto a estatuas e imágenes, poniendo su vista en las criaturas y cosas mas no en el Dios Creador.

Sal 115:4-8: “Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; Orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen;
Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos”.

A fin de proteger la educación religiosa de los hijos y que supieran desde la misma niñez a quién era el Dios verdadero que adoraban y servían. De este modo guardar sus vidas de apartarse a costumbres y prácticas de las naciones vecinas y esperar de Dios sus bendiciones a causa de su vida de fidelidad a Él.

Gén 18:19: “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él”.
Con la finalidad de aplicar la justicia conforme a los cánones divinos, a fin de mostrar a las naciones la justicia por medio de su pueblo.

Sal 1:5, 6: “Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá”.


Dios buscaba una cultura teocrática en Israel a fin de gloriarse en un pueblo especial

Al revelarse Dios a Israel, buscaba volver el corazón de ellos a Dios mismo y cumplir en ellos las promesas de bendición otorgadas a los patriarcas, especialmente a Abraham. El Señor buscaba un pueblo que se alegrara en servirle y obedecerle de todo corazón.

Deu 26:11: “Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti”.

Con su divina provisión y maravillas, fruto de la obediencia de su pueblo, buscaba Dios que el hombre entendiera que debía supeditar en plena confianza, la voluntad propia a la voluntad divina, porque Él es quien verdaderamente conoce lo que le conviene a sus hijos, pues vé más allá de lo que ven nuestros limitados sentidos.

Sal 131:2,3: “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma. Espera, oh Israel, en Jehová, Desde ahora y para siempre”.

En síntesis, Dios buscaba crear un pueblo apartado para Dios

A fin de ser un pueblo santificado y apartado en el cual el Señor pudiera manifestarse y bendecir, ya que a causa del pecado e idolatría y costumbres abominables paganas Él no se manifestaba al resto del mundo, salvo en casos muy especiales, como el de Job, un Idumeo y sus amigos, quienes temían a Jehová.

Deu 4:20: “Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día”.

Dios deseaba mostrar a un pueblo que fuera un ejemplo para los demás pueblos y naciones, a fin de que ellos se acercaran también a Dios, por medio de una nación de gente santa que les enseñara cómo volverse a Dios.

Gén 18:17, 18: “Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?”.

Dios quería mostrarse en sus vidas, para regocijarse en un pueblo que le honrara de todo corazón, y que le conociera de verdad.

Sof 3:17 : “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”.

Sin ánimo de crear un estudio, sino una simple perspectiva acerca de qué es lo que debiera ser un pueblo apartado para Dios, debemos caer en la cuenta de que si no somos capaces de servir con agrado, integridad, devoción, temor y voluntad a nuestro Dios, es por demás que perdemos el tiempo, pues si no nos arrepentimos, nos perderemos junto con las naciones que le han rechazado.

Para ello es necesario buscar a Dios con urgencia. Es necesario dejar de lado el mundo y lo que en él está. Es necesario avocarnos a oír, leyendo, de primera mano lo que es la voluntad de Dios para nuestras vidas, volviendo a la Biblia. Es necesario levantarnos y ser luz verdadera para nuestros amigos, vecinos, colegas, compañeros de estudio o trabajo, sacando nuestras lámparas de debajo de aquel almud vacío, que debiendo estar lleno de trigo, y al que hemos puesto boca abajo para encubrir la luz y así no caerles mal a nuestros cercanos, en lugar de manifestarles a Dios para salvación.

Es necesario un cambio y que en los foros y muros se lea el llamado a servir a Dios y buscarle, en lugar de palabras “semisucias”, por así decirlo,  y otras descaradamente groseras, que no son más que abominaciones transmitidas por códigos o palabras que los demás apenas comprendan, como es el caso de muchos jóvenes cristianos de hoy, “hijos de la promesa” (entiéndase, hijos de cristianos que asisten a las congregaciones y que tocan en el coro, generalmente), como si Dios no escudriñase las intenciones del corazón. En lugar de hablar de Dios, y de su temor a él, muchos jóvenes hoy hablan destempladamente de cómo lo han pasado en las fiestas y cuántos tragos se tomaron para después ir a cantar emocionadísimos al coro de su congregación.

Es necesario volver a tornar las conversaciones privadas y públicas del mismo tenor: Cuyo centro sea Jesucristo, su Palabra, su vida, su obra, sus beneficios a nuestro favor, su grandeza manifestada en nuestras almas salvadas, su bendición de cada día supliendo nuestras carencias y necesidades. Esto, tanto a hombres en el trabajo y en la sociedad, como a mujeres que tras cuatro paredes pierden el tiempo tras las viandas extrañas que ofrece la televisión. Todo es lícito, pero no todo conviene.

Es necesario mostrarse como un pueblo santo, apartado para Dios y por Dios, negándonos a agradar al mundo y su concupiscencia, a fin de agradar a Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Dios les bendiga abundantemente,
Elidio, Ministerios Renacer, 2011.




martes, 27 de septiembre de 2011

DESFILE Y ENTREGA DE MEDALLA 18 DE SEPTIEMBRE



Bueno, no puedo evitar el transmitir mi alegría por la distinción hecha a mi hijo Emmanuel, junto a otros 3 soldados de la Brigada, es que he visto su dedicación, su anhelo de irse a la Escuela de Especialidades de la Fuerza Aérea tras su Servicio Militar voluntario aquí. Esperando que, el Señor mediante, nunca debamos enfrentar una guerra fratricida entre naciones hermanas, pero sí deseando que cumpla sus sueños de seguir una carrera militar en la especialidad que a él le agrada. Mis tres hijos, gracias al Señor y su misericordia, me han dado gratas alegrías.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

NICK VUJICIC EN BUENOS DIAS A TODOS

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sobre un hombre. No dependemos de nuestras capacidades, sino de Cristo. El es el todo del hombre. En El somos gigantes, sin El no somos nada.